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Di una charla en el Science Fiction Club de Rehovot el 31 de
enero de 1995 sobre teleportación cuántica y otras cosas
locas. Me pidieron que tratara de escribir la primera parte de
mi charla donde consideraba qué significa la “teleportación”
y qué tan difícil podría ser en realidad. Yo no pretendo ser
la mayor autoridad en la materia, sino decir simplemente lo
que pienso al respecto. Mi interés en la investigación está
con el fenómeno cuántico fundamental y fuera de eso es
probable que tropiece como cualquiera.
Para empezar preguntémonos qué puede significar el término “teleportación”.
Después de todo, si alguno viene diciéndole “¡mire, finalmente
lo hice!, he descubierto cómo teletransportar…” nos gustaría
ser capaces de decidir si estamos hablando incluso el mismo
lenguaje. Bien, como tengo visto Star Trek me figuro
que puedo intentar algo que lo defina:
La teleportación es alguna clase de transporte “incorpóreo”
instantáneo.
Ahora esperemos un segundo, ¡yo no puedo comprar eso! La
teoría de la relatividad de Einstein – y muchas décadas de
pruebas experimentales lo respaldan incondicionalmente – dice
que la velocidad más rápida es la velocidad de la luz. Si
tomamos esto como parte de la normativa de la ciencia entonces
vamos a tener que cambiar inmediatamente nuestra definición a:
La teleportación es alguna clase de transporte “incorpóreo”.
(Por lo menos por el momento).
Bueno, eso está un poco mejor, pero he sido bastante impreciso
con lo que quiero decir con “incorpóreo”. Quizá debería dejar
que sea la figura de abajo nuestra mejor guía sobre lo que eso
podría significar:

Supongo que si pienso sobre esta definición por un ratito
empezaré a darme cuenta de que ya tenemos montones de ejemplos
de teleportación a nuestro alrededor todos los días:
El teléfono: transporta ondas de sonido como electricidad.
El fax: transporta una imagen.
La World Wide Web:…
Bien, ¿cuentan éstos como teleportación? Ellos son en realidad
procesos de copia. Dejan el sonido, la imagen,
lo-que-usted-tenga atrás y envían la copia al otro lado del
espacio de un modo incorpóreo. Hmmmm, ¿compraríamos esto?
Ellos no dejan atrás una copia en nuestro programa de TV
favorito. Bien, tal vez sea eso precisamente lo que hacen.
Ellos tienen alguna máquina que mide totalmente las posiciones
y velocidades y tipos de átomos de toda la persona y luego
envía esa información (digamos por ondas de radio) hasta el
lugar donde el cuerpo es reconstruido por otra máquina. Bueno,
en la TV ellos también aprendieron cómo recrear a la persona a
partir de la información aparentemente sin una máquina para
recibirla. (¡Una cosa a la vez, por favor!).

¿Qué hay acerca del original? Bueno, quizá la máquina que mide
todos aquellos átomos tuvo que cortar a la persona en pedazos
para hacer eso. Yo supongo que podría ser parecido a una
máquina fotocopiadora con una lámpara de flash que se pone
demasiado caliente (vaporizando el original). Este no sería un
requisito absoluto. En cuanto alguien resolviera cómo
construir un proceso de copia más moderado se podría dejar
atrás el original. ¿Querrían hacerlo? ¿Sería copiada el alma?
¿La copia igual tendría que pagar impuestos si el original
estuviera todavía dando vueltas por ahí? Supongo que no puedo
responder a todas las preguntas.
Por supuesto, si pudiéramos saber cómo hacer esto podríamos
incluso encontrar nuevos campos de investigación como la
“religión experimental” ¿Quién sabe?
¿De cuánta información estamos hablando de todos modos? Bien,
el proyecto “humano visible” de The American Nacional
Institute of Health requiere alrededor de 10 Megabytes (esto
es cerca de 1011 = 100.000.000.000 de bits de
preguntas “si/no”, es decir unos diez CD ROMs) para dar total
información tridimensional de un ser humano hasta un milímetro
de resolución en cada dirección. Si nos olvidamos del
reconocimiento de átomos y de medir sus velocidades y sólo lo
ponemos a escala para una resolución del largo de un átomo en
cada dirección tenemos cerca de 1032 bits (un uno
seguido de treinta y dos ceros). Ésta es tanta información que
incluso con las mejores fibras ópticas imaginables ¡tomaría
más de cien millones de siglos transmitir todos esos datos!
¡Sería más fácil caminar! ¡Si condensáramos toda esa
información en CD ROMs ésta encajaría en un cubo de casi 1000
kilómetros de lado! ¿Dije lo suficiente?
Eh, pero todos ustedes están clamando ahí fuera "¿qué hay
sobre el principio de incertidumbre, puede usted medir
realmente las cosas con tanta precisión?" Bien, la teoría
cuántica nos dice que la precisión con la que nosotros podemos
medir la posición y velocidad de cualquier partícula está
limitada por una fórmula muy simple:
incertidumbre en la velocidad
incertidumbre en la posición
x---------------------------------------
velocidad de luz
un
millonésimo del radio de un átomo de Hidrógeno
>
----------------------------------------------------------------------
la
masa de la partícula / la masa de Hidrógeno
Si nosotros queremos medir cada átomo dentro de un tamaño
atómico típico esto significa que las velocidades serán
inciertas por aproximadamente 300 metros por segundo (si la
partícula pesa tanto como un átomo de Hidrógeno digamos).
Esto parece rápido, pero no es tan malo. El movimiento
ordinario de nuestros átomos estando nosotros a temperatura
ambiente es más grande que esto por un factor de tres o más.
En otras palabras, el principio de incertidumbre no parece ser
demasiado restrictivo por lo que se refiere a qué tan bien
podemos medir esos átomos.
Claro que esto no es todo. ¿Qué hay sobre el "estado cuántico"
de esos átomos?
¿Importa qué niveles de energía hay en todos ellos? ¿Las
reacciones químicas necesitan tener esta información para
trabajar una vez que nosotros volvemos a reunir los átomos
para hacer a una persona? Bien, ¡mi mejor conjetura es que no!
Como es también el mejor supuesto de varios otros científicos
a los que les he preguntado. Pero ésa es apenas una respuesta
definitiva. Yo supongo lo que tiende a convencerme de que el
estado cuántico detallado no es importante para arreglárselas
bien cuando usted quiere copiar a una persona y hacer una
nueva a partir de la información parcial que es la que se
obtiene de las personas que van rutinariamente a los
hospitales para una RMN (resonancia magnética nuclear) y RSE
(resonancia de spin del electrón) que los examina para ver
dentro de ellos. Estos procedimientos mezclan los estados
cuánticos de por lo menos un gran número de átomos y núcleos
de las personas que están siendo examinadas, sin embargo eso
no parece perturbar sus apetitos (lo que todavía los hace
humanos en mi registro). Por lo tanto, aquí de nuevo la
naturaleza cuántica de nuestros átomos y moléculas no parece
descartar el método de copia de la teleportación.
¡La cantidad de información involucrada sin embargo no le cabe
a uno en la cabeza todavía! Quizás deberíamos comenzar con
algo mucho menor...
EL AUTOR se doctoró en física en el California Institute of Technology en 1988 y
actualmente se desempeña a la cabeza del equipo de
investigación de computación no estándar de la Universidad de
York. Ha publicado tres libros y más de 80 artículos en
prestigiosas revistas como Physical Review Letters,
Nature y Science. Su trabajo sobre teleportación
cuántica fue elegido entre los diez más avanzados por la
revista Science.
© Samuel L. Braunstein – Derechos reservados
Traducido y publicado con autorización expresa del autor
Prohibida su reproducción sin permiso del autor
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