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Cada día está más extendida entre la comunidad científica la
existencia de vida fuera de nuestro planeta. Incluso los más
atrevidos e innovadores científicos estudian la posibilidad
de que el inicio de la vida en la Tierra, tuviese un origen
exterior, proveniente del bombardeo de meteoritos, cometas u
otros elementos procedentes del espacio, portadores de la
semilla necesaria que causase una reacción en cadena hasta
llegar a la aparición del hombre millones de años después.
Esta posibilidad ya aparecía en la prestigiosa revista
Nature en 1.961, de la mano del científico español Joan
Oró.
En 1.962 se entregaba el Premio Nobel a Francis Crick,
conjuntamente con James Watson, por el descubrimiento de la
estructura del ácido desoxirribonucleico o ADN. Tras años de
trabajo e investigación, Crick comenzó a defender la idea no
sólo de que la vida en la Tierra se originó en el espacio,
sino que ésta fue traída deliberadamente hasta aquí, por
alguna civilización extraterrestre. En su libro "Life
Itself", el premio Nobel nos asegura rotundamente sobre
estos remotos visitantes extraterrestres:
"...esos seres descubrieron nuestro mundo en formación.
Entonces se embarcaron en una experiencia que hoy nos parece
imposible pero que, dentro de unas decenas de años,
estaremos en condiciones de emprender..."
Estas ideas hace tan solo unas décadas, eran calificadas
dentro del género de la ciencia-ficción. Sólo un mayor
conocimiento del Universo y del mundo que nos rodea en
general, ha sido capaz muy lentamente de ir ganando terreno
entre los sectores más conservadores de la ciencia, que aún
hoy siguen teniendo "la sartén por el mango", y que
continúan siendo muy críticos con esta hipótesis. Para estos
científicos más conservadores, nuestro planeta es un caso
único y excepcional en el Universo, en donde una serie de
casualidades han dado lugar a la vida y a la inteligencia.
En pocas palabras, este insignificante planeta perdido a las
afueras de una de los muchos millones de galaxias existentes
en el cosmos es…, "irrepetible", y nosotros como especie,
somos la élite máxima que puede encontrarse. Ante tan
rotunda afirmación, no nos queda más remedio que gritar bien
alto: ¡Viva la madre que nos parió!
La prueba definitiva de la existencia de vida extraterrestre
aunque sea en formas muy elementales, cada día parece estar
más cerca, y en esa dirección trabajan en la actualidad
todos los grupos de trabajo que investigan el Universo, y
muy probablemente sea una de las primeras grandes noticias a
nivel mundial que veamos en el inicio del presente siglo XXI.
En este difícil equilibrio que hay dentro de los distintos
sectores que engloban la comunidad científica, parece haber
un consenso, un intento tranquilizador para unos y una
válvula de escape para las conciencias de otros a la hora de
determinar el tipo de vida que van a encontrar. Pequeños
microorganismos, bacterias u otras formas de vida muy
simples, que no compliquen mucho más, el ya de por sí
complejo problema al que se enfrentan.
Como primer paso no está nada mal pero, esta misma
delimitación choca frontalmente con uno de los principios
básicos de la vida, que es la de abrirse paso y evolucionar
hacia formas más complejas, como sucedió en la Tierra, por
lo que admitir la existencia de pequeños microorganismos
conlleva inmediatamente a barajar la posibilidad casi
segura, de que existan otros elementos mucho más
evolucionados. ¿Hasta dónde podría haber llegado esa
evolución? A partir de aquí, que cada uno llegue hasta el
límite que su conciencia y prejuicios le marquen.
Este mismo miedo, este terror a salir del cascarón de la
ignorancia ya lo hemos podido ver en otras ocasiones. Hablar
de la existencia de vida extraterrestre produce el mismo
vértigo que causaba hasta hace muy poco, la posible
existencia de agua en otros rincones del Universo y la más
que ingenua duda de la existencia de planetas extrasolares
(en 1.994 no se conocía ninguno). Hoy ya se cuentan por
decenas, a pesar de la enorme dificultad de su localización,
pues la luz que reflejan procedente de sus soles, es
demasiado débil para ser captada por nuestros telescopios.
Incluso uno de ellos ha podido ser visualizado directamente
desde el observatorio William Herschel en las Islas
Canarias, a pesar también de estar a una distancia de 55
años luz,...por cierto, que nadie se asuste pero....., es
azul.
Hace miles de
millones de años
La antigüedad de la Tierra por un lado, y la del Universo
por otro, siguen siendo caballo de batalla de los
investigadores, pero todos coinciden en que el proceso del
origen de la vida que llevó a esos pequeños organismos
primigenios sobre la Tierra a través de un largo periodo
hasta la aparición del Homo Sapiens, constituyen un periodo
irrisorio de tiempo si lo comparamos con la existencia del
Universo. Un Universo por otro lado que, desde su nacimiento
hasta el día de hoy ha visto nacer y morir a millones de
estrellas, y con ellas a muchas posibles formas de vida ¿En
cuántos de esos procesos habrán evolucionado hasta cotas
similares o superiores a nosotros, esos mismos organismos
que nuestros científicos esperan encontrar? ¿Cuántas
civilizaciones habrán surgido para volver a desaparecer
engullidas por el inexorable paso del tiempo, cuando sobre
la Tierra ni siquiera existía la vida?
En todo el tiempo de existencia de la Tierra e incluso mucho
antes, ¿cuántos otros casos iguales al nuestro, se han
podido dar sólo en nuestra galaxia? ¿Cuántos planetas
estarán pasando ahora por una Edad de Piedra y cuantos nos
llevaran más de 1.000 años de evolución tecnológica? Todas
estas preguntas y muchas más, pueden surgir con la sola idea
de la existencia de esos pequeños microorganismos
extraterrestres, que por ahora sólo contemplan nuestros
científicos. Demos tiempo al tiempo.
La infalible ciencia del ayer (la historia se repite)
Para la tranquilidad de algunos individuos, el Universo es
demasiado gigantesco para que, pese a la posibilidad que
alguna civilización hubiese surgido incluso en nuestra
propia galaxia, la distancia impidiera establecer a esta
civilización de un contacto con nuestro mundo. La estrella
más cercana dista aproximadamente 4,5 años luz de la Tierra,
y sólo sería posible alcanzarla si dispusiésemos de una
tecnología capaz de impulsar nuestras naves a una velocidad
similar a la de la luz. Pero tampoco nos serviría de mucho,
pues las distancias se disparan con relación a otros puntos
de nuestra galaxia, comenzando a hablar ya de cientos e
incluso miles de años luz, y de millones si nos mudamos de
la Vía Láctea a otra galaxia.
Pero estos mismos individuos parecen olvidar que todos estos
datos y todos estos inconvenientes, vienen delimitados en
todo momento por nuestros conocimientos. Unos conocimientos
que apenas arrancan hace unos 500 años y que algunos creen
inamovibles. ¿No es esto un acto de soberbia y egocentrismo
de gran magnitud? Quinientos años de acumulación de
conocimientos parecen ser razón más que suficiente, para
poder competir con miles de millones de años de evolución en
el Universo.
Parece ser también que algunos ignoran premeditadamente que,
hace menos de 100 "ridículos años", algún que otro "genio"
de la época se mofaba y se divertía, ante la posibilidad de
que el hombre pudiese volar, ¿a alguien le suena la palabra
aeronáutica? Cincuenta años después, un digno heredero de
tan singular genio, repetía la misma operación al negar esa
misma posibilidad para que el hombre llegase a la Luna. E
incluso antes que se pusiese el pie en la Luna, ¿cuántas
risas se escucharon, cuando alguien habló de alcanzar la
velocidad del sonido?
¿De verdad que es imposible alcanzar la velocidad de la luz?
¿No existen otras posibilidades de desplazamiento por el
Universo? ¿Sería posible utilizar los agujeros negros para
viajar? ¿Se pueden alterar el espacio y el tiempo? ¿Está ya
todo dicho dentro de la física cuántica? ¿Conocemos todos
los secretos de la materia? Por desgracia, no faltan nuevas
generaciones de herederos de la verdad absoluta en la
actualidad, dispuestos a reírse como antaño hicieron los
otros "maestrillos de la ciencia", y negar toda posibilidad
de nuevos avances tecnológicos capaces de acercar al hombre
a las estrellas, unos avances que hoy ni siquiera son
imaginados por los más soñadores.
¿Cómo será nuestra tecnología dentro de 100, 500 o 1.000
años? Tal vez sea igual a la de algún "grupo de
microorganismos extraterrestres" que en su momento
evolucionaron durante millones y millones de años lejos de
aquí, hasta desarrollar una tecnología. Incluso esa misma
tecnología les pueda haber servido para visitar otros mundos
distantes y distintos, y… ¿por qué no el nuestro?
El nuevo complejo de Peter Pan
Llegados a este punto surge de nuevo otra pregunta: Si han
llegado hasta aquí después de tanto esfuerzo y evolución
tecnológica, ¿por qué no se dan a conocer? No parece muy
inteligente a priori semejante actitud, y más aun con lo
inteligentes, guapos y bien peinados que estamos los
habitantes de la Tierra, ejemplo claro donde los haya de
tolerancia entre nosotros mismos, entre nuestras razas,
nuestros mil cleros y nuestras mil banderas, ¿verdad?,
recordad que somos la élite del Universo.
De nuevo volvemos a ser en exceso orgullosos y egocéntricos
por suponernos a la altura de una civilización
tecnológicamente superior (el llegar hasta aquí, así lo
demuestra). ¿Qué se habrán creído esos marcianillos
trompeteros? Por otro lado, ¿quién dice que no nos hayan
visitado en tiempos pasados?
No hay que buscar muy lejos para ver una situación en la
cual una cultura superior y una inferior tecnológicamente
hablando se encuentren, y la primera de ellas decida no
comunicarse con la inferior. Cualquier antropólogo o
sociólogo sabe muy bien que una cultura muy superior acaba
canibalizando a la más débil, ejemplo de ello lo tenemos a
lo largo de la historia.
En la actualidad de vez en cuando los teletipos informativos
nos hablan de que alguna tribu perdida en el Amazonas ha
sido descubierta, y la forma de proceder es siempre la
misma, excepto por razones de fuerza mayor, se procede
siempre a la no intervención. No existe pues el contacto.
Una de estas noticias sobre la aparición de estas tribus
aisladas, saltaba a la prensa en Junio de 1.998. A
continuación se reproduce una parte del artículo aparecido
en el diario El País el día 9 de Junio, en la página 29:
"...El Gobierno brasileño intentará mantener aislados y
lejos del contacto de cualquier hombre blanco a los miembros
de una tribu indígena hasta ahora desconocida y que fue
descubierta en medio de la Amazonia, según aseguraron ayer
miembros de la gubernamental Fundación Nacional del Indio (FUNAI).
-Es lo que hacemos generalmente en este tipo de casos-,
indicó el Jefe del Departamento de Indios Aislados (DII) de
la FUNAI, el antropólogo Sidney Posuelo, tras confirmar que
un grupo de colegas suyos localizó hace pocos días a la
tribu en el estado amazónico de Acre y cerca de la frontera
con Perú, cuando sobrevolaban la zona. -Mientras no tengamos
necesidad de comunicar con ellos para advertirles sobre
alguna posible catástrofe, no haremos contacto. Ningún
contacto es justificable-, aseguró el antropólogo. El
Gobierno Federal ya aprobó un decreto que convierte esa
región en área antropológica especial y que prohíbe el
ingreso de cualquier persona a la misma...".
La "no intervención", la falta de injerencia directa en
nuestros asuntos, lleva implícito un claro sentido de
evolución natural, y eso es algo que como anteriormente
decía, nuestros antropólogos saben perfectamente. ¿Por qué
ellos iban a ser diferentes con nosotros?, ¿nos duele mucho
nuestro orgullo el no estar a la altura requerida?, ¿es que
nuestros flamantes y bonitos títulos universitarios no son
suficiente aval? Pasamos de estar solos y ser los reyes de
la creación, a ser una comunidad más, y con el agravante de
no tener ni voz ni voto. Nos da miedo hacernos mayores y
salir de nuestro protector mundo preconcebido.
Ante esta actitud parece ser que algunos prefieren una huida
hacia adelante, y negar por sistema, negar con miedo, toda
posibilidad a que algunos de los incidentes que protagonizan
los conocidos popularmente como OVNI's, tengan un origen
extraterrestre.
Aspectos básicos
Hasta ahora podríamos destacar varios puntos a forma de
resumen, que tenemos que tener muy en cuenta:
1.- La vida extraterrestre es una posibilidad que la ciencia
oficial contempla.
2.- Las formas de vida más simples tienden a evolucionar y
abrirse camino ante cualquier tipo de dificultad que se le
presente.
3.- El Universo tiene una antigüedad más que suficiente para
que, la vida haya evolucionado desde las formas más
elementales, hasta alcanzar cotas iguales e incluso
superiores a las que conocemos en nuestro mundo, incluido el
ser humano.
4.- Los conocimientos humanos están limitados por una corta
experiencia en el tiempo. Hace poco más de 500 años,
creíamos que la Tierra era plana. Suponer la imposibilidad
de viajes entre distintas galaxias, no es más que un dogma
propiciado por nuestra falta de preparación. Los parámetros
técnicos que utilizamos, están a años luz por ejemplo de los
que dispondremos dentro de otros 500 años.
5.- La no intervención en sociedades poco desarrolladas es
habitual entre nuestros antropólogos. Con ello se busca la
no destrucción de la cultura más débil, víctima
propiciatoria habitual que sucumbe ante los encantos
tecnológicos de la cultura superior. Ejemplo de ello lo
hemos visto en algunas tribus de las selvas del Amazonas,
donde se preserva el aislamiento de estos pueblos por parte
del gobierno de Brasil.
La hipótesis extraterrestre como origen del fenómeno OVNI,
¿es básicamente una necesidad sociológica, una moda o el
nacimiento de una nueva pseudo-religión?
La "hipótesis extraterrestre", nace de la necesidad de
respuestas que hasta ahora han sido camufladas, manipuladas
o sencillamente ignoradas (normalmente el testimonio de los
protagonistas de incidentes OVNI, son ignorados o
minimizados) por parte de distintos organismos oficiales, en
los miles y miles de incidentes OVNI que se han
protagonizado en todo el mundo. Si bien muchos de ellos han
tenido una explicación lógica dentro de los conocimientos y
parámetros que la ciencia utiliza, otros sin embargo
permanecen sin una respuesta clara, o lo que es peor, cuando
esta respuesta se da, resulta muy poco convincente. Lejos de
ser una moda que viese la luz a finales de los años 40, con
el mítico avistamiento de K. Arnold y el no menos famoso
incidente Roswell, el fenómeno OVNI acompaña al hombre desde
sus orígenes, formando parte de sus tradiciones, mitos y
leyendas.
Por otro lado y como más arriba hemos visto, esta hipótesis
viene avalada por los últimos descubrimientos que la ciencia
ha aportado, entre los que figuran, la posibilidad de vida
extraterrestre, el desarrollo de la tecnología aeroespacial,
y un mayor conocimiento de la física, la biología, y el
resto de ciencias que propician el desarrollo tecnológico en
nuestro pequeño mundo.
EL AUTOR
es investigador
de la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres sobre la
cual ha escrito numerosos artículos para diferentes
publicaciones electrónicas. En la actualidad es
editor
de la Web “Paleoastronáutica.com”,
heredera de la ya desaparecida “Egipto Oculto, la Tierra de
los Dioses”.
© Carlos E. Casero, 2009 – Todos los derechos reservados.
Reproducido con permiso expreso del autor
Prohibida su reproducción sin autorización previa del autor
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