Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

UNA CORRELACIÓN DE ORIÓN EN ARIZONA

   

Muy antiguos poblados indígenas

de Norteamérica fueron al parecer

construidos en base a la ubicación

 de las estrellas de la Constelación

de Orión.

GARY A. DAVID

GARY A. DAVID

EUA

www.theorionzone.com

 

Mirar ascender a Orión desde el horizonte oriental y tomar su posición invernal dominante en el meridiano es un espectáculo maravilloso. Más aun, es una epifanía sorprendente ver a esta constelación subir del polvo rojo del gran desierto como una configuración estelar de ciudades Anasazi construidas desde mediados del siglo undécimo hasta el fin del siglo decimotercero. De hecho, Orión proporcionó la plantilla por la que los Anasazi (antepasados de los Pueblo) determinaron la ubicación de sus aldeas durante un período de migración que duró siglos. Espiritualmente bajo mandato de un dios que los Hopi llaman Masau'u, este "Orión terrestre” refleja fielmente a su homólogo celestial, con “ciudades" prehistóricas que corresponden a cada estrella mayor de la constelación. El cielo parece descender para encontrar su imagen puesta de manifiesto en la tierra; la tierra mira fijamente hacia arriba, reflexionando en la unificación de lo terrenal y lo celestial.

 

Extendiéndose de la mano gigante de la Colina Negra de Arizona que sobresale desde el nordeste, tres grandes dedos de piedra hacen señas. Ellos son las tres Colinas de los Hopi, aisladas en este desolado pero absolutamente bello paisaje al que los Antiguos fueron llevados hace largo tiempo. Dirigiendo nuestra atención a este "Centro del Mundo," vemos claramente la íntima correlación con el Cinturón de Orión. Mintaka, una estrella doble y la primera de la trinidad en asomarse por encima del horizonte oriental a medida que la constelación asciende, corresponde a Oraibi y Hotevilla de la Tercera Colina (Oeste). El  primer pueblo es considerado la comunidad continuamente habitada más antigua del continente, fundada a principios del duodécimo siglo. Aproximadamente siete millas al este, ubicado en la base de la Segunda Colina (Medio), Old Shungopovi (inicialmente conocido como Masipa, un cognado de la deidad Masau'u) fue según se dice el primero en establecerse después de que el Clan del Oso emigró hacia la región alrededor del 1100 A.D.  Su correlativo celestial es Alnilam, la estrella del medio del Cinturón. Aproximadamente siete millas más al este en la Primera Colina (Este), los pueblos adyacentes de Walpi, Sichomovi, y Hano (Tewa) - el primero de los cuales se estableció antes del 1300 A.D.- corresponden a la estrella triple Alnitak, que sube en último lugar de las tres estrellas del Cinturón.

 

Casi exactamente al norte de Oraibi a una distancia de sólo cincuenta y seis millas están las ruinas de Betatakin, en el Cañón de Tsegi, mientras que aproximadamente a cuatro millas más allá están la ruinas de Kiet Siel. Localizadas en el Monumento Nacional Navajo, los dos espectaculares moradas de precipicio se construyeron a mediados del siglo decimotercero. Su homólogo sideral es la estrella doble Rigel, el pie izquierdo o rodilla de Orión. (Nosotros estamos conceptuando a Orión como visto de frente.) Justo al sur de Oraibi, aproximadamente a cincuenta y seis millas, está el Homol’ovi Ruins State Park , un grupo de cuatro ruinas Anasazi construido entre mediados del siglo decimotercero y comienzos del decimocuarto. Éstas representan la irregularmente variable estrella Betelgeuse, el hombro derecho de Orión. Casi cuarenta y siete millas al sudoeste de Oraibi está la principal ruina Sinagua en el Monumento Nacional Wupatki, rodeada por unas ruinas menores. (" Sinagua" es el término arqueológico para un grupo culturalmente similar y contemporáneo al Anasazi.) Construido a principios del duodécimo siglo, su equivalente celestial es Bellatrix,  una estrella ligeramente variable que forma el hombro izquierdo de Orión. A unas cincuenta millas al nordeste de Walpi está la boca del Cañón de Chelly, donde se encuentra otro monumento nacional. En este y de costado al Cañón del Muerto se encuentran varias ruinas Anasazi fechadas en mediados del undécimo siglo. Saiph, la estrella triple que forma el pie derecho o rodilla de Orión, corresponde a estas ruinas, principalmente a White House, Antelope House, y Mummy Cave. Extendiéndose al noroeste desde Wupatki/Bellatrix, el brazo izquierdo de Orión sostiene un escudo sobre las numerosas ruinas menores del Grand Canyon National Park, incluyendo a Tusayan cerca de Desert View en el borde sur. Extendiéndose hacia el sur de Homol'ovi/Betelgeuse, el brazo derecho de Orión sostiene un garrote sobre su cabeza. Este garrote se extiende por Mogollon Rim y hasta otras ruinas Sinagua en el Valle Verde. Como un pequeño triángulo formado por Meissa en su ápice y por Phi1 y Phi2 Orionis en su base, la cabeza de Orión establece una correlación con las ruinas de Sinagua en el Walnut Canyon National Monument  junto con unas ruinas menores en la región inmediata.

 

Si nosotros concebimos a Orión no como un rectángulo sino como un polígono de siete lados, más específicamente un "reloj de arena" (que connota a Chronos) añadido a otro triángulo cuya base se apoya en los hombros de la constelación, las proporciones relativas del Orión terrestre coinciden con exactitud asombrosa. Las aparentes distancias entre las estrellas como nosotros las vemos en la constelación (en contraposición a las distancias de años-luz reales) y las distancias entre estas importantes ruinas de pueblos Hopi o Anasazi/Sinagua son lo bastante cercanas como para sugerir que algo más que una simple coincidencia ha tenido lugar aquí. Por ejemplo, cuatro de los lados del heptágono (A. Betatakin a Oraibi, B. Oraibi a Wupatki, C. Wupatki al Walnut Canyon, y F. Walpi al Cañón de Chelly) son exactamente proporcionales, mientras que los tres lados restantes (D. Walnut Canyon a Homol'ovi, E. Homol'ovi a Walpi, y G. El cañón de Chelly de vuelta a Betatakin) se extienden ligeramente respecto a la constelación - desde diez millas en el caso de D. y E. hasta doce millas en el caso de G. (Ver el diagrama.)

 

 

 

Esta variación podría deberse a las distorsiones cartográficas del mapa del cielo contemporáneo en relación con el mapa geográfico o a antiguas erradas percepciones de las proporciones de la constelación con respecto al paisaje. Dadas las exigencias físicas para la construcción de un pueblo, como saltos o ríos, que no son de todos modos frecuentes en el desierto, ésta es una correlación sorprendente, a pesar de estas pequeñas anomalías en el diseño global. Como dice John Grigsby en su discusión de la relación entre los templos de Angkor en Camboya y la constelación Draco, "Si ésta es una casualidad entonces es una asombrosa.... Hay indulgencia para el error humano en la transferencia de la constelación a un mapa, y luego  la transferencia del mapa falible a un terreno difícil de más de centenares de kilómetros cuadrados sin el método para verificar el progreso del emplazamiento desde el aire" (*).  En este caso nosotros no estamos ocupándonos de templos hindúes/budistas sino de múltiples "ciudades estelares” a veces separadas una de otra por más de cincuenta millas. Además, hemos sugerido que el "mapa" está en realidad representado en varias placas de piedra dadas a los Hopi al principio de sus migraciones, y que esta configuración geodésica fue influenciada o incluso específicamente determinada por una presencia divina, a saber, Masau'u, el dios de la tierra y la muerte.

 

Cuando los Anasazi escudriñaron los cielos, no estaban mirando una extensión del mundo físico como nosotros lo percibimos hoy sino que estaban en cambio dando testimonio de una manifestación del mundo del espíritu. Muy semejante al Duat egipcio, el inframundo de los Hopi abarca los cielos así como la región debajo de la superficie de la tierra. Este hecho se valida por la dicotómica existencia de espíritus de los antepasados que viven en el reino subterráneo pero periódicamente regresan a sus pueblos terrenales en forma de nubes de tormenta que traen la bendición de la lluvia. Aunque los dominios orientales y occidentales gobernados por Tawa (el Sol) permanezcan constantes, las direcciones polares del norte y sur, controladas por los Miembros del Consejo y Jóvenes Guerreros Gemelos (los hijos del Sol) respectivamente, se invierten. Así, la mano derecha que sostiene el garrote está en el este y la mano izquierda que tiene el escudo está en el oeste, similar al mapa de la estrella. Sin embargo, la cabeza está señalando aproximadamente en dirección sur en lugar de hacia el norte. Esta inversión es completamente consistente con la cosmología de los Hopi porque la configuración terrestre se ve como una inversión del mundo del espíritu del cual el cielo es meramente otra dimensión.

 

De todos modos, viendo a Orión en una noche de pleno invierno,  podemos imaginar que nuestras perspectivas han cambiado y que estamos suspendidos muy alto sobre la tierra, mirando fijamente desde el nordeste al sudoeste hacia las sagradas montañas de los Kachinas (San Francisco Peaks) y la cabeza del celestial Masau'u invade los bosques perennes de la Vía Láctea. Irónicamente, es aquí en el árido desierto de Arizona que nosotros también intuimos la verdad de la máxima hermética atribuida al dios egipcio Thoth (Hermes Trismegisto): “Como es arriba, así es abajo.”

 

 

(*) Grigsby citado en el libro de Graham Hancock y Santha Faiia: Heaven’s Mirror: Quest For the Lost Civilization (New York: Crown Publishers, Inc., 1998), p. 127.

 

EL AUTOR es investigador independiente y escritor. Ha publicado varios artículos en el campo de la hipótesis del Antiguo Astronauta en diversas revistas especializadas y es además autor de dos libros: The Orion Zone y Eye of the Phoenix.

 

Copyright © 2008 Gary A. David – Todos los derechos reservados

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