Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

LA ESTRELLA DE VENUS

   

Una explicación matemática

del origen del símbolo de la

Estrella de Venus plantea

provocativas preguntas sobre

el nivel del conocimiento

astronómico antiguo.

Dr. STUART W. GREENWOOD

EUA

Stuwood@verizon.net  

 
 

La estrella de cinco puntas de Venus fue conocida por los antiguos asirios. Según Ronnie Dreyer 1, la estrella de cinco puntas era el símbolo cuneiforme para la Estrella de la Mañana y la Estrella de la Tarde, y se convirtió en sinónimo de la diosa Ishtar. Posteriormente, cuando el dios Marduk (Júpiter) reemplazó mayoritariamente a Ishtar como primera deidad, fue asociado con el símbolo de la estrella de cinco puntas.

 

   

Izquierda: La Estrella de Venus, de cinco puntas – Derecha: El símbolo de la

Estrella aparece en el faldón del dios Marduk en este grabado del siglo 9 a.C.

 

 

En la estrella que se muestra en el dibujo anterior, las puntas quedan en un círculo, separadas por espacios iguales de 72 grados.

 

¿Por qué tal símbolo está relacionado con el planeta Venus? Ésta es una pregunta fascinante, cuya explicación habitual trataré de ir resumiendo y presentando luego lo que yo pienso puede ser una alternativa más satisfactoria. El amplio uso del símbolo puede haber sido en efecto el resultado de las influencias incluidas en ambas explicaciones, aunque si éste debería ser el caso, se plantean algunas cuestiones interesantes en lo que a mi explicación alternativa concierne.

 

Consideremos primero la explicación convencional. Ésta encuentra el origen de la estrella de cinco puntas de Venus en lo que se refiere al movimiento del planeta Venus por el cielo como es observado desde la Tierra. El astrónomo Gerald S. Hawkins proporciona un esquema de éste 2, que el lector puede desear consultar. El siguiente tratamiento, sin embargo, es mío.

 

Los observadores de Venus notarían que la posición del planeta en relación al Sol se repetía a intervalos de 1,6 año. (El período de 1,6 año asignado aquí a este intervalo no es precisamente correcto. Volveré luego a esta cuestión.) A partir de esto, vemos que después de cinco ciclos de observación, han transcurrido ocho años (5 x 1.6 año = 8 años), y la Tierra está ubicada allí donde estaba al comienzo del primer ciclo. Con referencia a la figura 1 (ver abajo), si usted escoge cualquier posición arbitraria de Venus para la observación de Venus desde una determinada posición de la Tierra, y traza la línea de observación desde la Tierra a Venus, después lo repite para las observaciones correspondientes en relación con el Sol desde las otras posiciones de la Tierra a intervalos del 1,6 año, usted verá que las líneas de observación desde la Tierra a Venus darían, extendidas, cinco puntos igualmente espaciados en un imaginario telón de fondo circular a una gran distancia relativa. Este telón de fondo inmensamente distante es proporcionado por los patrones de las estrellas vistas en la franja zodiacal conceptual. Uniendo los puntos alternos con las líneas rectas se genera la estrella de cinco puntas de Venus.

 

 

 

Figura 1: Posiciones relativas de la Tierra correspondientes a las

observaciones de Venus con un intervalo aproximado de ocho años.

 

 

El concepto del símbolo de la estrella podría depender por lo tanto sólo de la habilidad de los antiguos para reconocer que las observaciones recurrentes de Venus dividían la franja del zodíaco en cinco espacios iguales que constituyen un círculo completo. Sin embargo, hasta el punto en que los antiguos fueron conscientes de las órbitas respectivas de Venus y la Tierra alrededor del Sol, ellos podrían haber identificado el símbolo de la estrella a partir del intervalo de 1.6-año de posiciones de la Tierra (como se muestra en la figura 1) o según las correspondientes posiciones consecutivas de Venus.

 

Examinemos ahora la validez de nuestra suposición de que la Tierra vuelve a la misma posición al final de cinco ciclos de observación del movimiento de Venus. Este ciclo se llama período sinódico de Venus y tiene una duración de 583,92 días. En cuanto al año de la Tierra de 365,26 días, cinco períodos sinódicos de Venus diferirían de ocho años de la Tierra por 2,48 días. Esta diferencia, expresada en términos de la posición angular de la Tierra en su órbita entre el comienzo y el final de los cinco períodos sinódicos, sería de 2,44 grados. Ése es un cambio lo suficientemente grande como para ser fácilmente perceptible en las observaciones visuales. Vemos, entonces, que cualquier interpretación de la Estrella de Venus basada en las consideraciones anteriores debe reconocer que está basada en aproximaciones de fenómenos que ocurren naturalmente.

 

Permítasenos ahora considerar un movimiento de Venus que sólo ha sido calculado por los científicos en las últimas décadas. Éste es el movimiento del planeta sobre su propio eje. Las observaciones de radar de los movimientos de la superficie han demostrado que el planeta gira en un sentido opuesto al de su movimiento alrededor del Sol, una condición llamada movimiento retrógrado. Es más, éste completa cuatro rotaciones sobre su eje en tanto que se desplaza una vez en su órbita alrededor del Sol visto desde una Tierra fija, es decir, en un período sinódico de Venus. Debido a que el movimiento del planeta es retrógrado, Venus experimenta cinco “días” en el curso de un período sinódico. Esta situación se ilustra en la figura 2 (abajo). Los detalles del análisis de las mediciones de radar son dados por Zohar, y otros 3.

 

 

 

Figura 2: El período sinódico de Venus está compuesto de cinco “días” de Venus.

 

 

Necesitamos examinar más detenidamente la afirmación anterior de que Venus experimenta cinco “días” durante un período sinódico de Venus. La referencia 3 le adjudica al período sinódico de Venus 583,92 días, y da la duración de su “día” como de 116,75 días. Se verá que, basados en los números dados, cinco “días” en Venus tienen lugar en 583,75 días, lo cual difiere de un período sinódico por 0,17 día. Esto corresponde a más o menos un décimo de grado en la posición angular del planeta en su órbita como es visto desde la Tierra, y es lo bastante pequeño como para plantear un problema acerca de si en efecto el planeta experimenta, en promedio, exactamente cinco “días” en el curso de un período sinódico. Yo elijo tratar el sincronismo como exacto, pero si en última instancia se demuestra que esto es injustificado, está claro que nosotros podemos considerarlo en todo caso como una aproximación muy cercana a la realidad.

 

Volvamos a examinar la figura 2. Nosotros podemos ahora proceder a dibujar la Estrella de Venus utilizando cualquiera de las cinco posiciones consecutivas de Venus en un momento dado del “día” en el planeta. Estos puntos constituyen las puntas de la estrella, y nosotros formamos la estrella dibujando líneas que unen los puntos alternos, así como hicimos en la interpretación anterior.

 

La solución al origen de la Estrella de Venus dada por mí en la figura 2 apela a estas razones:

 

  • Los límites de la estrella están directamente definidos por los movimientos de Venus en su órbita, en lugar de tener que proyectar mentalmente las líneas de observación sobre un telón de fondo inmensamente distante, como en la explicación usual.

  • Los cinco puntos que definen las puntas de la estrella quedan determinados en un tiempo más corto (1.6 año) comparado con los 8 años requeridos por la explicación usual.

  • El cierre del símbolo de la Estrella de Venus es exacto o bien muy estrechamente aproximado, considerando que la explicación usual da un cierre poco satisfactorio.

 

¿Debemos suponer que el sincronismo que da lugar a esta interpretación alternativa del origen del símbolo de la Estrella de Venus fue desconocido por los antiguos? En ese caso, esto parecería descartarlo como una explicación - a menos que, claro, el conocimiento se hubiese perdido en tanto que el símbolo permanecía, o bien el conocimiento se había mantenido en secreto.

 

Los datos del radar que demuestran los cinco “días” de Venus en un período sinódico de Venus han estado disponibles durante varios años, y yo no me sorprendería si la interpretación alternativa anterior ya hubiera aparecido en otra parte. En lo personal, apreciaría enterarme de cualquier material publicado sobre el particular.

 

 

Reconocimientos y referencias

 

Mi agradecimiento a Phyllis Benjamin por la estimulante discusión, y a Michael Shoemaker por los aportes editoriales.

 

1) Ronnie Gale Dreyer, Venus: The Evolution of the Goddess and Her Planet (New York: Harper Collins, 1994).

2) Gerald S. Hawkins, Mindsteps to the Cosmos (New York: Harper and Row, 1983).

3) Shalhav Zohar, Richard M. Goldstein and Howard C. Rumsey, A New Radar Determination of the Spin Vector of Venus, Astronomical Journal, August 1980, pp.1103-1111.

 

EL AUTOR se encuentra actualmente retirado de su cargo como Program Manager en la University Research Foundation establecida por la Universidad de Maryland, EUA. Su experiencia comprende la investigación y desarrollo de motores, la enseñanza de la temática sobre propulsión en universidades de Inglaterra, Canadá y los Estados Unidos, y como consultor privado. Sus títulos académicos incluyen un doctorado en Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Maryland. Lleva largo tiempo interesado en la Hipótesis del Antiguo Astronauta.

 

 

© Stuart W. Greenwood, 1994 / 2009 – Todos los Derechos Reservados

Traducido y publicado con autorización expresa del autor y conforme a la edición original de INFO Journal, Nº 74, Winter 1996.

  

Prohibida su reproducción sin permiso del autor.

 

© INFO Journal, 1996 – Todos los Derechos Reservados

Agradecemos a Phyllis Benjamin, y en su persona a The International Fortean Organization (INFO), la autorización para traducir y publicar este material.

 

Prohibida su reproducción sin autorización previa de The International Fortean Organization (INFO)

 

 

Nota del Editor: Contáctese con The International Fortean Organization (INFO) a través de www.forteans.com o bien por vía epistolar a P.O. Box 50088, Baltimore, MD 21211, USA