Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

UNA INTERPRETACIÓN DE DATOS DE LOS MAYAS SOBRE LA VISIBILIDAD DE VENUS

 

 

Expertos de la NASA sostienen hoy, en 2016, que las condiciones atmosféricas de la Tierra y Venus eran similares en el remoto pasado. El autor ya había formulado la misma hipótesis en 1985, en base a los antiguos códices mayas.

 

STUART W. GREENWOOD

Dr. STUART W. GREENWOOD

EUA

Stuwood@verizon.net

 

ABSTRACT

 

Los períodos de visibilidad del planeta Venus registrados en los códices de los antiguos mayas de América Central son más cortos que los observados en la actualidad. Una interpretación física es que Venus tuvo otrora una atmósfera menos reflectante, y posiblemente más parecida a la de la Tierra. Este planteamiento se ve reforzado por los diferentes períodos de visibilidad registrados como estrella matutina y vespertina, respectivamente. ¿Cómo afecta esto, en todo caso, a nuestra imagen de los antiguos mayas?

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Los antiguos mayas de Mesoamérica presentan muchos misterios. Cuando un misterio implica la interpretación de la relevancia de los números existe la ventaja de que la fuente es al menos específica. El presente estudio hace uso de dicha información.

 

Los períodos de visibilidad e invisibilidad registrados en los códices mayas que sobreviven tienen a los investigadores muy desconcertados, ya que difieren significativamente de los correspondientes períodos observados en la actualidad. Voy a intentar ofrecer una explicación de estas diferencias.

 

En la actualidad existe una amplia literatura sobre los antiguos mayas, y haré referencia sólo a unas pocas fuentes relacionadas. Los mayas, antes de la Conquista española, escribieron sus propios registros en una especie de lenguaje de imágenes en códices hechos de láminas de tela de corteza cubiertas con un apresto de cal fina sobre las que se pintaban glifos e imágenes. Un primer avance importante en la interpretación de estos datos fue la identificación del número 584 como el período en días del período sinódico de Venus. La división de este intervalo en cuatro períodos probablemente identifica los cuatro períodos respectivos de visibilidad e invisibilidad del planeta en el transcurso de un período sinódico (1).

 

Pido la indulgencia del lector en mi adopción de algunas simplificaciones obvias en el siguiente tratamiento de los movimientos planetarios. Estoy de hecho aproximando la real situación mediante el tratamiento de las órbitas de los planetas como circulares, concéntricas y coplanares. Una aproximación más es que supongo que los ejes de rotación de los planetas son perpendiculares a los planetas de rotación. La validez, en caso, de mi hipótesis no se ve afectada por estas simplificaciones. En caso de que llegara a tener algún mérito, los refinamientos del concepto vinculado a mejoras en el modelo planetario simplificado pueden ser explorados luego.

 

El período sinódico de Venus es el intervalo entre las observaciones sucesivas del planeta en un lugar específico en su órbita alrededor del Sol visto desde la Tierra. La órbita de Venus se encuentra dentro de la de la Tierra y se mueve más rápido que nuestro propio planeta. Venus, por lo tanto, supera periódicamente a la Tierra en el interior. Cuando Venus está situado directamente entre nosotros y el Sol se dice que está en Conjunción Inferior. Cuando está directamente al otro lado del Sol se dice que está en Conjunción Superior. Cuando es visible durante el movimiento entre la Conjunción Inferior y Superior se la conoce como Estrella de la Mañana, ya que es entonces visible temprano en la mañana, y cuando es visible durante el movimiento entre la Conjunción Superior y la Inferior se la conoce como la Estrella de la Tarde, ya que es entonces visible durante horas de la tarde.

 

Venus se hace visible cuando la luz que se refleja desde el Sol está en suficiente contraste contra la iluminación de fondo proporcionada por la luz directa del Sol afectada por la transmisión a través de nuestra propia atmósfera. Este contraste se reduce cuando las líneas de visión al Sol y a Venus están comparativamente muy juntas. Por consiguiente, hay periodos en que, dentro de las respectivas conjunciones, Venus no puede ser percibido por el ojo desnudo contra la iluminación de fondo proporcionada por la radiación del Sol. Estos intervalos son por lo tanto períodos de invisibilidad.

 

 

La Figura 1 muestra el período de invisibilidad de Venus alrededor de la Conjunción Superior como lo observamos hoy en día, junto con el período correspondiente según se da en uno de los códices mayas (el Dresde). Inmediatamente nos damos cuenta de los dos efectos que han causado tanto asombro a los investigadores:
1) El período de invisibilidad que han señalado los mayas es más largo que el observado hoy en día.
2) En los registros mayas, el intervalo entre el final del periodo como Estrella de la Mañana y la Conjunción Superior es diferente del que existe entre la Conjunción Superior y el comienzo del período como Estrella de la Tarde. Hoy en día estos intervalos se observan como iguales.

 

Los datos específicos sobre lo anterior se presentan en la Tabla 1, que también muestra cierta variación en el desglose de los datos de visibilidad entre los diferentes códices. Los datos son de la Ref. 1, a excepción de los datos del códice Borgia de la Ref. 2.

 

 

En este punto vamos a considerar la situación en la observación de Venus hoy, y explicar por qué el período de invisibilidad alrededor de la Conjunción Superior es relativamente pequeño y por qué los intervalos de invisibilidad, respectivamente antes y después de la conjunción superior son iguales.

 

Como es bien sabido, Venus, durante gran parte de sus períodos de visibilidad, es un objeto sumamente brillante en el cielo nocturno. Es el planeta más cercano a la Tierra, y sólo un poco más pequeño en tamaño. Está completamente cubierto de nubes cuyo poder reflectante (albedo) ha sido medido en 1,82 veces que el de la Tierra, es decir, casi el doble (3). La Figura 2 muestra una imagen de la NASA de Venus tomada en luz ultravioleta para destacar alguna variación en el patrón de nubes, pero esencialmente toda la cubierta de nubes es uniformemente reflectante de la luz visible. Es fácil apreciar por qué el período de invisibilidad es comparativamente pequeño, y por qué el intervalo es simétrico alrededor de la Conjunción Superior.

 

 

Pasamos ahora a los datos mayas y buscamos una explicación física que podría explicar las diferencias observadas entre aquellos datos y los de hoy. Expuse las siguientes interpretaciones en dos artículos que ya han sido publicados (4 y 5), y las presento ahora aquí para invitar a la evaluación profesional.

 

Primero nos abocaremos a la pregunta de por qué los mayas registraron períodos de visibilidad más cortos de los que nosotros verificamos hoy en día. Una posible explicación para esto es que antes Venus reflejaba menos luz solar hacia la Tierra que en la actualidad. Esto podría indicar una atmósfera menos reflectante que la que ahora tiene, o incluso que la cubierta de nubes era sólo parcial, permitiendo que algo de la luz solar se reflejara desde la superficie del planeta. Las superficies planetarias irregulares tienen un bajo poder reflectante.

 

Consideraremos a continuación las diferencias significativas en los períodos de visibilidad como Estrella de la Mañana y Estrella de la Tarde, registrados respectivamente por los mayas. Esto proporciona apoyo a la hipótesis de que Venus tenía antes sólo una nubosidad parcial, como vamos a demostrar.

 

 

Es importante comprender que los movimientos de Venus sobre su propio eje y alrededor del Sol están sincronizados con el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Como ejemplo de esto, la Figura 3 muestra que en la Conjunción Inferior el planeta gira siempre la misma cara hacia la Tierra. Venus, de hecho, gira sobre su eje exactamente cuatro veces en un periodo sinódico visto desde la Tierra. Se puede apreciar fácilmente que la orientación de Venus en cualquier posición dada en su órbita relativa es siempre la misma. Durante mucho tiempo se creyó que la sincronicidad era muy estrechamente aproximada, pero no era exacta. Ahora, sin embargo, se ha establecido a un alto grado de precisión (6).

 

 

La Figura 4 muestra la orientación de Venus al final del período como Estrella de la Mañana en A y en el comienzo del período como Estrella de la Tarde en B, en base a los datos mayas. La comparación de las respectivas líneas de visión desde la Tierra indica que la intensidad de la luz reflejada desde el planeta en el comienzo del período como Estrella de la Tarde tendría que ser más alta que al final del período como Estrella de la Mañana para alcanzar el contraste necesario para que el planeta sea apenas visible. Aunque las variaciones en la nubosidad parcial pudieran contribuir a tal efecto, serían un promedio de un número de observaciones. La persistencia del efecto en el tiempo tendría que ser debido al diferente poder reflectante de las diferentes áreas de la superficie del planeta expuestas a la luz solar en las posiciones A y B respectivamente en la órbita, hechas posible por la cubierta parcial de nubes del planeta.

 

Así que revisemos nuestra situación actual. Hemos visto que los períodos de menor visibilidad de Venus registrados por los mayas, junto con los diferentes períodos de visibilidad como Estrella de la Mañana y la Estrella de la Tarde, respectivamente, hacen pensar que Venus tenía otrora solamente una nubosidad parcial. Sabemos por los estudios sobre las condiciones del planeta realizados por las sondas espaciales estadounidenses y soviéticas que las condiciones actuales en Venus son terribles para los estándares terrestres, siendo su atmósfera pesada, caliente y venenosa. Tal vez es ir demasiado lejos en esta etapa el considerar un planeta Venus que alguna vez tuvo una atmósfera más parecida a la de la Tierra, pero deberíamos por lo menos examinar la posibilidad de que los datos mayas sobre el planeta hayan experimentado importantes cambios atmosféricos en una escala de tiempo que podría haber sido significativa para los mayas.

 

Como los resultados de la investigación sobre Venus continúan siendo puestos a disposición por la NASA a partir de los datos obtenidos de la Pioneer Venus y la nave espacial Magellan, es claro que el planeta está activo, incluyendo la evidencia de emisiones volcánicas. Una fecha de cierta importancia en la historia del planeta, de acuerdo con el pensamiento actual, es que un considerable resurgimiento de la mayor parte del planeta se completó hace unos 400 millones de años (7). Las fechas en el pasado remoto que se remontan hasta aquí fueron inscritas en los monumentos de piedra de los mayas, como se muestra en la Tabla 2, compilada a partir de los datos dados en la Ref. 8.

 

 

¿Cómo afecta esto, en todo caso, a nuestra visión de los antiguos mayas? Si la hipótesis presentada aquí llegara a tener algún mérito, lo que parece indicar es que los antiguos mayas sabían algo sobre la historia de Venus que nosotros apenas estamos descubriendo ahora.


Si este fuera el caso, ¿cómo consiguieron ellos esta información? Invito a pensarlo.

 

 

 

REFERENCIAS

 

1)     Anthony F. Aveni, “Skywatchers of Ancient Mexico”, University of Texas Press, 1980.

2)     Gerald S. Hawkins, “Mindsteps to the Cosmos”, Harper and Row, 1983.

3)     Richard O. Fimmel, Lawrence Colin and Eric Burgess, “Pioneer Venus”, NASA SP-461, 1983.

4)     Stuart W. Greenwood, “Atmospheric Changes on Venus?”, Ancient Skies, September-October, 1985, pp 1-2.

5)     Stuart W. Greenwood, “Mayan Pointers to Surface Variations on Venus”, Ancient Skies, March-April, 1990, p 1.

6)     Shalav Zohar, Richard M. Goldstein and Howard C. Rumsey, “A New Radar Determination of the Spin Vector of Venus”, The Astronomical Journal, August, 1980, pp 1103-1111.

7)     Robert Burnham, “Venus: Planet of Fire”, Astronomy, September, 1991, pp 32-41.

8)     J. Eric. S. Thompson, “Maya Calculations Far into the Past and into the Future”, Appendix IV in “Maya  Hieroglyphic Writing: An Introduction”, Third Edition, University of Oklahoma Press, 1971, pp 314-316.

 

 

EL AUTOR se encuentra actualmente retirado de su cargo como Program Manager en la University Research Foundation establecida por la Universidad de Maryland, EUA. Su experiencia comprende la investigación y desarrollo de motores, la enseñanza de la temática sobre propulsión en universidades de Inglaterra, Canadá y los Estados Unidos, y como consultor privado. Sus títulos académicos incluyen un doctorado en Ingeniería Aeroespacial de la Universidad de Maryland. Lleva largo tiempo interesado en la Hipótesis del Antiguo Astronauta.

 

NOTA DEL EDITOR: Con profundo pesar, informamos el fallecimiento del prestigioso autor y querido amigo, Dr. Stuart W. Greenwood, ocurrido el jueves 20 de septiembre de 2016. La publicación de este artículo, luego de su deceso, ha sido posible sólo gracias al enorme gesto de la Sra. Rosemary Greenwood quien, cumpliendo con el deseo de su esposo, nos hizo llegar este valioso material. A ella nuestro más sentido pésame y profundo agradecimiento. César Reyes de Roa.

 

 

 

© Stuart W. Greenwood, 2016 – Todos los Derechos Reservados

Traducido y publicado con autorización expresa del autor. 

Traducción al español: César Reyes de Roa / antiguosastronautas.com

Prohibida su reproducción sin permiso del autor.