Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

LA CULTURA VINCA

Luego de un siglo de excavaciones,

la primera cultura prehistórica de Europa presenta todavía enigmas sin desentrañar.

CARLOS MESA

CARLOS MESA

España

www.carlosmesa.com

 

 

¿Fue realmente la civilización sumeria la primera que hubo? ¿O hubo otras civilizaciones anteriores más avanzadas que esta civilización mesopotámica? La llamada Cultura Vinca estaría tanto o más civilizada que la sumeria, compartiendo unos dioses que decían llegar del espacio.

 

Pero es que lo curioso de esta gente es que sus dioses guardan un extraño parentesco con esos extraterrestres grises a los que nos hemos acostumbrado.

 

¿Realmente los vieron así y como tal los esculpieron? ¿Eran ésas las caras de los dioses?

 

 Un siglo de excavaciones en el yacimiento neolítico de lo que se entiende como cultura Vinca, la primera cultura prehistórica de Europa, todavía no ha ofrecido respuestas a algunos enigmas de hace más de 7.000 años.

 

 El yacimiento de Vinca está a 14 kilómetros al sureste de Belgrado, a orillas del Danubio, en el llamado centro de las comunicaciones de hace 7.000 años, cuando los valles de los ríos eran las principales vías de contacto. Este lugar se encuentra en un cerro de 10 metros de altura, formado por los estratos culturales de los que ocho metros corresponden a la cultura Vinca del neolítico.

 

 La ciudad de Vinca fue durante un milenio una verdadera metrópoli, con tres mil habitantes, y centro de una civilización que abarcaba el sureste europeo, la región desde los Cárpatos hasta la llanura de Skopje, abarcando el río Bosna, en el oeste, hasta Sofía, en el este. Como se desconoce el nombre de esta civilización lo que se hace es heredar el nombre de la ciudad de la que parece partir todo.

 

 Los habitantes de Vinca edificaban casas sobre vigas de madera, con paredes de paja y barro, el mejor aislamiento térmico que hay, con techos de capas de caña gruesas y suelos de tablas de madera.

 

 Las casas, sin patios y con varias habitaciones, disponían de muebles como sillas y camas. No hubo jamás guerras en esta civilización, pudiendo decirse que fue uno de los momentos de más paz del pasado.

 

 Los comerciantes de Vinca viajaban por todo el mundo entonces conocido para vender mercancías, hallándose brazaletes y collares elaborados con conchas del Mediterráneo.

 La ciudad de Vinca contaba, en sus cercanías, con algunos de las materiales de más valor en aquella época, como el cinabrio, del que se obtiene el color bermellón. Mientras que en los Cárpatos contaban con la obsidiana, un mineral volcánico utilizado para hacer instrumentos cortantes, como cuchillas de afeitar, y que todavía se utiliza en la cirugía actual.

 

 Se dedicaban también a diseñar tejidos, a pescar, a la agricultura y la construcción de joyas de cobre.

 

 Taladraban y pulimentaban piedra, de la que obtenían objetos para todo tipo de usos, desde hachas hasta morteros para moler cereales.

 

 Los anzuelos de huesos de animales y de cuernos son de un aspecto similar a los nuestros. También fabricaban  figuras de cerámica, recipientes y objetos de diferentes tamaños y formas  estéticas.

 

 Su principal misterio radica en los símbolos de su escritura que figuran en numerosos objetos de cerámica y que algunos interpretan como su alfabeto.

 

 Finalmente, la ciudad de Vinca desapareció en un gran incendio, como todavía se aprecia en los restos arqueológicos, pero aún es un enigma por qué sus ciudadanos no permanecieron en esa zona o dónde fueron; es como si el incendio formará parte de una hecatombe final, una forma de acabar con la vida de todos sus ciudadanos, porque la arqueología no sabe dónde fueron todos ellos o hacia dónde se dirigieron.

 

 Es ésta una época de producción artística, con grandes estatuas, adornos corporales, y pintura de vivos colores en cerámica, con telas y todo tipo de útiles y objetos. Se nota que hay un elevado grado de expresividad artística, sugerencia, y simbolismo, especialmente en cerámica y estatuillas, que nos ofrece características sobre el tipo de ropa o en el modo de vida. Sólo en este yacimiento de Vinca, la arqueóloga Marija Gimbutas desenterró más de dos mil estatuillas del sexto milenio antes de Cristo.

 

 Y aunque parezca mentira, recientemente se ha descubierto que usaban navegación por vela. En varias vasijas del sexto milenio antes de Cristo aparecen los barcos de vela dibujados. Gracias a los yacimientos de las islas del Egeo se sabe que el comercio marítimo era ya abundante.

 

 Y cómo no podía ser de otra manera, se conoce la existencia de una escritura un tanto extraña. Y aunque no se han encontrado largos textos como en el caso de las posteriores tablillas cretenses, mesopotámicas, o egipcias, sí se han localizado numerosos objetos con inscripciones que no han podido ser descifradas. Los más antiguos han sido datados entre el 5500 y 5300 a.C.

 

 

 La cultura de Vinca aparece en las orillas de Danubio, como se ha mencionado, a 14 kilómetros de Belgrado, donde yace uno de los más grandes y más importantes asentamientos neolíticos  de Europa Oriental, descubierto en 1908 por el equipo arqueológico de Miloje M. Vasic, el primer arqueólogo de Serbia.

 

 Gracias a los esfuerzos de Vasic, se excavó la parte central  entre los años 1908 y 1934. La labor de Vasic fue interrumpida varias veces por las guerras mundiales, aunque por fortuna fue ayudado por el Instituto Arqueológico de Rusia Imperial. Vasic logró desenterrar una gran colección de objetos de arte prehistórico que actualmente se encuentran en los museos y universidades en todo el mundo, siendo el de Prijna, en Kosovo, el que tiene la colección más importante de piezas de la cultura Vinca.

 

Por aquel tiempo, tanto los arqueólogos yugoslavos como los rumanos creían que la cultura de Vinca había surgido alrededor de 2700 a. C. Sin embargo, la datación por radiocarbono determinó la fecha de aparición de esta cultura antes del 4000 a.C. Aunque, para algunos otros historiadores, todavía la sitúan más lejos, sobre el 5200 a.C.

 

 Los elementos más característicos de la cultura de Vinca son las cerámicas oscuras, con decoración acanalada en relieve, así como sus idolillos de barro y piedra con rostros de cabezas extrañas. Y digo bien cabezas extrañas, pues estos ídolos y máscaras que ellos habían esculpido tomando a sus dioses como referentes, tienen caras alargadas, narices aguileñas, ojos oblicuos y bocas pequeñas. Son la misma estampa del estándar de extraterrestre gris que tantas veces se ha visto en el caso Roswell.

 

 

 La cultura Vinca, por tanto, es coetánea a la de la civilización sumeria. De hecho, al igual que el pueblo de las cabezas negras, dejaron por escrito que sus dioses llegaron del cielo, de la zona de las Pléyades, y que esos dioses llegaron a convivir con ellos. Por extraño que parezca, incluso uno de sus dioses principales, Mardek, comparte características con el Marduk sumerio, como si se tratara del mismo individuo.

 

 Dado lo avanzado que estaba esta civilización, como hemos podido comprobar, y dada su similitud con la cultura sumeria tantas veces analizada por el desaparecido Zecharia Sitchin, la gran pregunta que uno se hace es: ¿quiénes enseñaron a estas gentes el uso de herramientas, la siembra, o el arte? ¿Cómo pudo una civilización así estar tan avanzada en lo que se consideraría una civilización? ¿Por qué desaparecieron de la noche a la mañana? Y por último, ¿sería verdad que esculpían los dioses que compartían cama y comida con ellos, tal y como los veían, en esos ídolos y máscaras de barro?

 

 Difícil dar respuesta todavía, pero la incógnita del misterio sigue estando ahí.

 

 

El misterio de la protoescritura Vinca

 

 El sistema de signos de la escritura Vinca es, para algunos autores, la más antigua forma de escritura (o protoescritura) conocida, anticipándose en siglos a la grafía cuneiforme mesopotámica.

 

 

 Como la mayoría de los sistemas de escritura medio descifrados o no descifrados todavía, la escritura Vinca ha atraído la atención de los estudiosos. El arqueólogo serbio Radivoje Pešic propone en sus obras que todos los símbolos etruscos se encuentran en lae escritura Vinca. Esta visión no es aceptada por los arqueólogos, pero lo que intenta decir Pešic es que, incluso antes de la escritura cuneiforme sumeria, la cultura Vinca debió ser la primera de todas, y que de alguna forma fue imitada por el resto de culturas florecientes.

 

 

 

EL AUTOR es periodista especializado en nuevas tecnologías y enigmas de la Historia. Ha colaborado en varias publicaciones relacionadas con el misterio, tales como Mas Allá, Año Cero, Primera Línea y Próximo Milenio. Asimismo, ha trabajado en diversos programas de radio y participado en numerosos programas de televisión de España. Su nuevo libro Planeta Insólito invita a un recorrido por algunos de los lugares más enigmáticos del mundo.

 

© Carlos Mesa, 2011 – Todos los derechos reservados

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