|
Parece que la vida no evolucionó a un ritmo constante en este
planeta, sino en una serie de tropezones, a trancas y
barrancas. En ciertos tiempos, a menudo separados por muchos
millones de años, colecciones enteras de nuevas especies
aparecieron repentinamente. También ocurrieron cambios entre
estas ocasiones, pero mucho más lentamente. Lo mismo está
visto en la evolución de nuestra propia especie, homo
sapiens. Los antropólogos y arqueólogos sencillamente no
pueden explicar la súbita aparición de, por ejemplo, el Hombre
de Cro-Magnon. En medio de una población de neandertales de
aspecto brutal y salvaje, surgió ahí de pronto una nueva raza
de personas semejantes a nosotros mismos, de quienes
descendemos. Por extraño que parezca, los hombres de Cro-Magnon
tenían cerebros más grandes que los del hombre moderno; ésta y
muchas otras diferencias son discutidas en gran detalle por
Flindt y Binder en “Mankind-Child of the Stars” (La
Humanidad-Hija de las Estrellas). ¿Cómo podemos explicar este
hecho extraño de que de vez en cuando el desarrollo de la vida
en la Tierra reciba un repentino impulso?
Nosotros hemos llegado a la conclusión de que la Tierra debe
de haber recibido una visita de seres del Espacio hace unos
3.500 años, y que el propósito de esa visita fue la mejoría de
cierto sector de la población – los israelitas. De las
leyendas de otros pueblos, podemos inferir que tal visita no
fue la primera – y podemos especular que no será la última. La
más sencilla respuesta para esta cuestión de la evolución de
la vida, y la que mejor encaja con los hechos, es que la
Tierra fue sembrada con vida desde otra parte. Quizá simples
moléculas orgánicas se desarrollaron espontáneamente como
sugieren los científicos, pero luego los visitantes del
Espacio (permítanos seguir a Flindt y Binder y llamar a esos
visitantes “hombres de las estrellas”), notando el lento
desarrollo de la vida en la Tierra, realizaron una selección
de las más avanzadas criaturas para apurar las cosas un poco.
(No podemos nosotros, por supuesto, adjudicarnos la
originalidad de esta idea). De vez en cuando, durante toda la
prehistoria, los hombres de las estrellas han regresado,
añadiendo más especies en cada visita, y tal vez eliminando
algunas también. Podemos compararlos con jardineros, que van
recorriendo sus parcelas regularmente, plantando ahí,
desmalezando y podando allí, eliminando pestes y promoviendo
un crecimiento equilibrado con la mejor utilización del suelo
disponible. No obstante, estos jardineros son diferentes de
sus homólogos terrestres, puesto que ellos también se
interesan en los logros culturales de sus protegidos.
Uno de los grandes enigmas de la arqueología es la repentina
aparición de nuevas culturas. Los rastros más tempranos de la
presencia humana en Egipto son de una cultura de la Edad de
Piedra, y aún de pronto, sobre las ruinas de sus miserables
chozas, se levantan magníficos templos, construidos utilizando
técnicas que son la envidia de los modernos albañiles. En su
“Arts and Crafts of Ancient Egypt” (Artes y Oficios del
Antiguo Egipto), Flinders Petrie observa que la primera
dinastía egipcia podía producir jarrones torneados de granito
negro de una calidad que las dinastías posteriores no pudieron
lograr. No es seguro que tales jarrones pudieran haber sido
hechos sin la utilización de un torno especial.
La historia de la tecnología del Antiguo Egipto es la de un
rápido ascenso desde la nada, seguida por un lento descenso.
Toda la evidencia indica una repentina inyección de
conocimiento de afuera, el cual fue poco a poco olvidado. La
evidencia sugiere que algo, o alguien, está visitando
ocasionalmente la Tierra, y llevándola de la mano en su
desarrollo – y no vemos razón por la cual esta ayuda debería
haberse interrumpido.
LOS
AUTORES:
George T. Sassoon, fallecido en marzo de 2006, fue ingeniero electrónico, lingüista y escritor. Ha publicado numerosos
artículos técnicos y dos libros -en coautoría con Rodney Dale
-, The Manna-Machine y The Kabbalah Decoded ,
que constituyen hoy en día obras clásicas en el campo de los
antiguos astronautas.
Rodney Dale
es ingeniero
mecánico y escritor. Ha publicado varios libros de ensayo y
narrativa y es coautor con George T. Sassoon de The Manna-Machine
y The Kabbalah Decoded.
© George T.
Sassoon/Rodney Dale - Derechos reservados
Traducido y reproducido con
permiso expreso de los autores
Prohibida su reproducción sin autorización previa de los
autores
|