Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

LA CRÍTICA A LA HIPÓTESIS DEL ANTIGUO ASTRONAUTA REVISITADA

   

 

Aunque la Hipótesis del Antiguo Astronauta no ha podido hasta ahora ser refutada de manera indiscutible, los críticos se niegan igualmente a investigarla.

 

PASQUAL S. SCHIEVELLA

Dr. PASQUAL S. SCHIEVELLA

EUA

http://mysite.verizon.net/vzepglv8/index.htm

 

 

En 1996, los científicos anunciaron con bombos y platillos que probablemente había vida en el planeta Marte. Jim Lovell, quien fue el comandante de la Misión Lunar Apolo 13, expresó entonces lo que los teóricos del Antiguo Astronauta habían estado diciendo por más de un cuarto de siglo. Lovell dijo: " Qué poco esfuerzo estamos poniendo en resolver uno de los más grandes misterios de la humanidad: ¿Estamos solos?"

 

Yo encuentro esto un poco falso. Es una falta no reconocer el mérito donde es debido. Sólo podemos esperar que él no estuviera refiriéndose a los esfuerzos de Erich von  Däniken y tantos otros que han estado intentando arduamente y por largo tiempo  atraer la atención del mundo  hacia la evidencia de que, muy probablemente, no estemos solos.

 

En años recientes, con notable fracaso, se han gastado millones de dólares intentando captar mensajes posiblemente enviados por  civilizaciones de planetas distantes todavía no descubiertos. En el pasado,  profesionales, científicos y académicos, disfrutaron  mostrando su desdén hacia la Hipótesis del Antiguo Astronauta. Pero en lo que los críticos han tenido éxito sin querer es en convencer al mundo de que ahora ellos creen en lo que anteriormente se mofaban; es decir, que los "extraterrestres", esto es, los antiguos astronautas, pueden de hecho existir.  

 

Si una civilización hubiese evolucionado hasta el punto en que pudiera transmitir tales mensajes, considerado el lapso de tiempo que implica la recepción de ellos desde un planeta distante a billones de años de luz, la probabilidad que sigue, como la noche al día, es casi la certeza de que sus científicos hubieron logrado el viaje interestelar hace largo tiempo. Y si, como algunos científicos creen, el viajar más rápidamente que la velocidad de la luz puede ser alcanzable, la probabilidad de que haya habido extraterrestres capaces de emprender viajes interestelares aumenta enormemente.

 

Ha habido poca duda entre los teóricos del Antiguo Astronauta sobre la probabilidad de que no estemos solos. Lo hemos dicho repetidamente de palabra y por escrito sólo para ser ignorados por aquellos que tienen el poder pero no la voluntad para investigar los antiquísimos misterios que hacen pensar en visitas extraterrestres. Esos mismos que han preferido escuchar las voces de burla de los que temen poner al descubierto que somos, como Einstein ha dicho, sólo un aspecto insignificante de nuestro universo.

 

Pocas personas notan la puntuación interrogativa al final del título del primer libro de Erich (N del T: von Däniken), Chariots of The Gods?  (N del T: Carros de Los Dioses?, publicado en español como Recuerdos del Futuro). Dejando pasar el punto completamente. No es una sentencia declarativa. Más bien, es un indicador interrogatorio, la misma base de una actitud científica. Aunque von Däniken no es un científico instruido, para mérito suyo él ha mantenido esta actitud diligentemente a lo largo de su búsqueda de evidencia para apoyar la Hipótesis del Antiguo Astronauta. Muchos de sus críticos, para su vergüenza, han abandonado el principio de mantener una mente abierta. En el pasado sus voces resonaron como el grito de autoridad que proclama en combate "la verdad" ansiosa y ruidosamente. Ante estos misterios, ellos sólo ofrecieron endebles soluciones, muchas de las cuales con el curso de tiempo  han demostrado ser falsas, o bien ignoraron ostensiblemente las verosímiles posibilidades inductivas.  

 

No habiendo refutado la Hipótesis del Antiguo Astronauta con evidencia indiscutible, los mismos críticos sacan a relucir repetidamente las mismas trilladas críticas, ciegos ante los seductores misterios de antigüedad milenaria. Generalmente, unas pocas personalidades notables expresan una actitud negativa hacia la  Hipótesis del Antiguo Astronauta, aunque no directamente. A menudo, es difícil de determinar lo que ellos creen. Yo sospecho que hay en todo el mundo entusiastas de los Antiguos  Astronautas que no tienen el valor de hacer público su pensamiento por temor a enfrentar la burla de los medios de comunicación, representando el papel-que-sea, que encaje en el público en general. ¿Cómo  puede explicarse sino que cientos de millones de personas en todo el mundo lean sobre el tema? Esto es semejante a la posición tomada por los cerrados antiteístas que no desean soportar el desdén de aquellos que afirman, sin pruebas, saber la verdad absoluta.

 

Hace algunos años, en una convención de la Ancient Astronaut Society, yo di a entender que entre los millones que han leído los libros de von Däniken, y podría agregar, y examinado la investigación de muchos otros escritores sobre el tema, hay científicos, filósofos, arqueólogos, antropólogos, ingenieros, y estudiosos de muchos campos. Algunos de estos profesionales son también autores de libros y / o artículos bien dispuestos hacia la Hipótesis. Ellos se niegan a ser intimidados.

 

Hace medio siglo la idea de la existencia de inteligencia más allá de la Tierra recibía poca credibilidad. Pero, como es bien sabido, la inteligencia existe en este planeta, ¿así que por qué no en otros? Con una ciencia todavía en estado embrionario comparada con la edad de otras posibles civilizaciones extraterrestres, nosotros, no obstante, hemos tenido éxito extendiendo nuestra inteligencia más allá de los confines de nuestro planeta. La evidencia de nuestra inteligencia existe en una plataforma espacial que orbita la Tierra, en la Luna, Venus, Marte, e incluso ahora viajando dentro  y más allá de los límites de nuestro sistema solar. El legado de una inteligencia activa existe indudablemente, en el futuro previsible sobre la Luna y Marte. Es más, probablemente se extenderá a lo largo de nuestro sistema solar en forma de plataformas espaciales tripuladas alrededor de otros de nuestros planetas hermanos. Nosotros seguramente desearemos estudiarlos de cerca y probablemente construiremos puertos orbitales para el equipo que necesitaremos para una explotación minera robótica de ellos. Estas posibilidades tecnológicas le han dado a la ciencia la convincente ventaja como para aspirar de las arcas gubernamentales considerables sumas de dinero tanto para propósitos legítimos así como para  las  empresas, etiquetadas de "investigación científica", que o están al margen de la credibilidad, o bien son de valor práctico mínimo.

 

Considere el tiempo, esfuerzo, y dinero gastados en una búsqueda de computación de los números primos y el valor absoluto de Pi. Asimismo, otros están en la búsqueda de fenómenos psíquicos como la pre-cognición, la psicokinesia, y cosas por el estilo. Los científicos gastan exorbitantes sumas de dinero en descubrir y crear partículas subatómicas con una duración de vida de una billonésima de segundo. Hay otras empresas, sin embargo, que, aunque etiquetadas como de "investigación científica", a veces están matizadas de afirmaciones no verificables y, de hecho, están al margen de la franja de credibilidad. Claramente es el caso de "dijo la sartén al cazo: retírate que me tiznas" cuando nosotros somos los acusados de no poder demostrar la Hipótesis del Antiguo Astronauta.

 

Hasta la fecha, la ciencia ha gastado millones de dólares en la investigación de partículas, multi-universos (un oxímoron, por decir el menor) gravitones,  quarks, gluones, taquiones, agujeros negros, agujeros marrones, antimateria de agujeros de gusano, supercuerdas, materia oscura fría, materia de sombra, mundos dimensionales diferentes y muchísimas cosas más demasiado numerosas para citar aquí , la mayoría de las cuales son poco más que conceptos con pequeña, si acaso alguna, evidencia comprobable para apoyar su existencia. Algunos de ellas son puñaladas en la oscuridad - o construcciones matemáticas que carecen del apoyo de los datos empíricos. Hoy, es evidente que varios científicos están ahondando en demasiadas teorías no verificables. En Science News, uno de los críticos del libro, The Edges of Science, de Richard Morris, se refiere a ellas como “…alguna actividad de la ciencia actual y. . . la controversia generada a medida que el límite entre la física y la metafísica se hace borroso”. Las afirmaciones científicas verosímiles deben ser refutables o comprobables. Ellas deben poder ser probadas, estar sujetas a la observación directa o indirecta. Si ellas no lo son,  tales llamadas teorías son galimatías epistémicos, especulación imaginativa - no teorías. Hasta tal punto los científicos recurren a afirmaciones metafísicas apoyadas por la matemática, que ellas no pueden reunir los requisitos de la ciencia. La Hipótesis del Antiguo Astronauta, basada en un mundo físico y en evidencia física, sí lo hace.

 

Como cualquier filósofo analítico puede atestiguar, puede haber un número infinito de modelos matemáticos del Universo. En 1921 Einstein dijo: " hasta donde las leyes de la matemática se refieren a la realidad, ellas no son seguras y hasta donde son seguras, ellas no se refieren a la realidad." Bertrand Russell, una de las grandes mentes filosóficas de nuestro siglo, dijo: " la matemática es la materia en la cual no sabemos  sobre lo que estamos hablando ni si lo que estamos diciendo es verdad." Y Godfrey Harold Hardy, un renombrado matemático de los siglos 18 y 19, es citado como habiendo dicho: " Un matemático es alguien que no sólo no sabe acerca de lo que está hablando sino que tampoco le preocupa."

 

Permítame ser claro sobre esto. Yo no deseo menospreciar la matemática. Sin ella, nosotros nunca “alcanzaríamos las estrellas", sin mencionar el desarrollo de la tecnología del mundo actual. Sin embargo, hay al parecer una tendencia a confundir el extendido idioma de la matemática con una expansión del conocimiento de la realidad. Por ejemplo, en la matemática, es posible demostrar que hay, como algunos matemáticos han dicho, diez dimensiones. En la matemática  puede muy bien ser. Pero el principio de comprobación indica que hay sólo cuatro: la longitud, anchura, profundidad, y tiempo. En mi filosofía, desde el punto de vista del conocimiento, hay una quinta dimensión, es decir, la mente. Son , después de todo, nuestras mentes las que determinan cómo cada uno de nosotros mide, es decir, percibe, el mundo, no, sin embargo, como proclamaba Protágoras, que " El Hombre es la medida de todas las cosas."

 

Yo no insisto en que "la mente" describe el mundo físico correctamente. De igual manera, cualquiera que sostenga que las diez dimensiones matemáticas describen el universo físico ignora las advertencias de Einstein, Russell y Hardy. Yo sé que esto le da una bofetada a la apelación a la autoridad, pero aquí, debemos distinguir entre la autoridad dogmática que no puede ofrecer una comprobación y la autoridad experta que sí lo hace. En el reino de la autoridad experta, hay siempre otros expertos que están  listos para investigar y comprobar las afirmaciones de sus expertos compañeros. En otras palabras, en  materia de afirmaciones epistémicas, un principio auto-correctivo es nuestro perro guardián contra aquellos que, en lugar del conocimiento comprobable, emplearían mal sus posiciones de autoridad a través de una corrupción del idioma; es decir,  hacer afirmaciones que no pueden ser -  note que no dije "no son" - que no pueden ser verificadas.

 

Está claro, entonces, que la matemática no existe en un lugar del Universo en  ausencia de la inteligencia. En la Tierra se concibió en la mente del hombre, quizás con un poco de ayuda de los astronautas antiguos. (Por supuesto, yo sugiero la última idea con absolutamente ninguna evidencia para apoyarla.)

 

La historia parece apoyar la tesis de que el hombre pre-científico no había concebido y desarrollado todavía un orden tan alto de matemática. Cómo los sumerios o, en realidad, como la Enciclopedia Británica menciona," Cómo obtuvieron los egipcios sus correctos resultados [matemáticos] es cuestión de conjeturas." Cómo el codo, la  longitud tomada desde el codo hasta la punta del dedo medio, y todas sus variadas y confusas medidas reales consecuentes pasó sin haber sido nunca explicado claramente. Aunque los griegos recibieron el crédito de haber inventado la matemática, el período del cual surgió su procedimiento matemático está empañado por la incertidumbre y el misterio y se extiende unos milenios, unos 4000 años aproximadamente, previos a la aparición de la matemática como nosotros la practicamos ahora. Quizás aquellos que están buscando evidencia de la fuente de la matemática en la Tierra nos presentarán un día una prueba irrevocable. Con seguridad,  la evidencia adquirida hasta ahora por la Hipótesis del Antiguo Astronauta indica claramente que el viaje espacial no podría lograrse sin un conocimiento sofisticado de la matemática.  

 

En cualquier caso, la matemática es sólo una herramienta, si bien es cierto que es una muy poderosa, que nos ayuda a relacionarnos con nuestro ambiente en el sentido más amplio del término. Hay límites a la correlación entre la matemática y el mundo físico, sin embargo. Todavía, estos límites no son ninguna excusa para detener los fondos para la investigación de lo que, por ahora, parecen ser conceptos metafísicos. Reitero, no obstante, que la matemática nunca debe equipararse con la realidad.

 

Desde luego yo no pongo objeciones a que se destinen fondos para las empresas del sector o las que al parecer puedan entrar en esa categoría. Como es bien sabido, muchas de las destacadas ideas de la tecnología de hoy en día fueron alguna vez puestas en ridículo. En un tiempo la idea de que algo más pesado que el aire pudiera volar fue tomada a risa. Se ha dicho que incluso una mente tan grande como la de Lord Kelvin, un renombrado físico británico del siglo diecinueve, insistía en que el átomo nunca sería dividido. Citar los casos de ridículo y los conceptos ridículos salidos de las mentes y bocas de los grandes pensadores del pasado llenarían volúmenes. En el progreso, siempre ha sido así. Pero, excepto en los casos de infalsificables afirmaciones, como seres inteligentes que somos es obligatorio para todos nosotros suspender el juicio hasta contar con la evidencia. A los críticos, les recuerdo una frase de Einstein: “Reflexione sobre cómo ha tratado usted a los grandes hombres y sus ideas, y cómo ahora sigue sus enseñanzas.”  

 

El resultado final de la investigación es a menudo demasiado abierto como para predecir lo que será o no verdadero. Esto es lo que muchos no parecen entender. Si la historia de la investigación y el descubrimiento, con todas sus extrañas conclusiones y errores, no fuese ignorada, los escépticos podrían ser menos inflexibles con respecto a ridiculizar  la Hipótesis del Antiguo Astronauta.  

 

¿Por qué no hace uso la comunidad científica y nuestro gobierno de sus enormes poderes para continuar la investigación y acceder a las fuentes y  archivos ocultos en  donde se encuentran las posibles soluciones a muchos de los misterios que nos han atormentado durante siglos? ¿Es porque no ven ningún valor práctico para ser desarrollado? ¿Son temerosos de un pánico mundial? ¿Temen la reacción de los gobiernos o de las instituciones religiosas que compiten por ser los guardianes de estos archivos? Quizás no desean perturbar al clero del mundo que ha condicionado a las masas para creer en una guía divina inaveriguable para mantener su poder sobre nosotros.

 

¿Por qué las descripciones empíricas documentadas de astronautas antiguos son ignoradas selectivamente en los grandes libros religiosos del mundo o son llamadas divagaciones mentales de locos o de mentes hiper-imaginativas mientras que otras afirmaciones no observables y no verificables son en esos mismos trabajos defendidas y proclamadas como  la verdad absoluta? Considere cuán frecuentemente se ha aludido a visitas en el curso de historia. Éstas se extienden no sólo antes del nacimiento de Cristo, sino mucho antes de la era de Platón. Es más, han sido investigadas exhaustivamente por más de medio siglo por la comunidad de teóricos del  Antiguo Astronauta en todo el mundo, propugnando la probable existencia de  inteligencia extraterrestre, que tiene escrita  y publicada evidencia bien documentada que se encuentra reunida en la biblioteca de Archaeology Astronautics SETI Research Association. No está por cierto más allá de la razón o la posibilidad que la Tierra haya sido visitada en el pasado remoto.

 

Mi punto es: sin duda tiene sentido investigar las posibles fuentes de conocimiento, aquí, en nuestro propio patio trasero, que podrían contestar la pregunta "¿Estamos solos en el Universo?" a un considerablemente menor desembolso de fondos que los millones de dólares que gastamos en las empresas del sector que buscan mensajes de radio provenientes del espacio exterior. Las posibilidades de hacer contacto con una inteligencia extraterrestre por nuestros métodos actuales son infinitesimales. Los millones que se gastan están siendo desperdiciados porque ellos son menos que una gota en el balde comparado con las inmensas sumas de dinero necesarias para efectuar un esfuerzo significativo, de este tipo, con alguna oportunidad de éxito.

 

Aunque la ciencia tiene peso político, pericia, y el poder de la autoridad para influir en los responsables de administrar el dinero, para apoyar la investigación de la Hipótesis del Antiguo Astronauta, son renuentes a hacerlo. Esta actitud es un residuo de su culpabilidad en el pasado. Ellos fueron, y muchos lo son todavía, responsables por la instauración de una actitud escéptica con respecto a la posible existencia de otras civilizaciones en el Universo. Sólo recientemente esa ciencia parece, en alguna pequeña medida, haber recobrado su sentido. Lo que ha socavado la aceptación pública sobre la posibilidad de visitas extraterrestres en el pasado son las críticas que están distorsionadas más por lo que no se dijo que por lo que se dice, más por lo que no se ha investigado que por lo que se investigó. Tal es el caso también con los  medios de comunicación americanos, un ejemplo por excelencia para la mentalidad abierta,  que ridiculiza a profesionales, filósofos, científicos, y otras personas por el estilo, que apoyan la Hipótesis del Antiguo Astronauta, causando estragos en sus reputaciones y carreras.

 

Tales críticos encuentran su fuerza de argumento en la insinuación, la intimidación, la sugerencia, y en la verdad a medias, basados más en lo que ellos no investigan que en lo que hacen. Ellos no quieren distraer su tiempo y energía, más específicamente sus fondos, en la investigación documental, lingüística, y astro-arqueológica. Ni quieren arriesgarse teniendo que desviar fondos de sus proyectos favoritos.

 

Una práctica común de tales críticos es enfatizar unos pocos (los mismos pocos) errores de la hipótesis dando a entender que se deduce que cualquier evidencia presentada debe ser sospechosa. En el lenguaje filosófico, esto consigna la "falacia de la muestra pequeña”. Pero ellos tienen mucho cuidado de evitar discutir la evidencia sobre aquellos hallazgos para los que no tienen ninguna explicación justificada. Además, ignoran el principio simple de la lógica: demostrar que alguien se equivoca en algunas cosas no demuestra que uno se equivoca en todo.

 

Nosotros no representamos ninguna amenaza para la ciencia o para la razón. No estamos intentando formar un culto en el que el modus operandi sea abrir las puertas al Cielo. Sólo deseamos que los hechos y la evidencia descubierta por la investigación sean juzgados sobre los principios lógicos y científicos sin prejuicios  - y especialmente sin conceptos anticuados y convicciones preconcebidas.

 

Ciñéndose a los hechos, la creciente aceptación social de la posibilidad de inteligencia extraterrestre es evidentemente el resultado directo de la obra de los autores que están entre nosotros, particularmente  de la publicación de Chariots of the Gods? de Erich von Däniken. La conciencia pública pareció abrir los ojos sobre los ataques injustos de los críticos, especialmente Carl Sagan. Como todos nosotros bien sabemos, las obras de von Däniken son leídas por cientos de millones de personas. El público pronto se dio cuenta de que la literatura e investigación había estado disponible pero ignorada durante tantos años antes. Aunque la hipótesis es más vieja que la época de Platón, hubo una pequeña aceptación, entusiasmo, o credibilidad relacionado con ella antes de la popularidad de los escritos de von Däniken. Ningún otro autor tuvo éxito elevando la conciencia pública acerca de su posibilidad.

 

¿Por qué los científicos no están dirigiendo su atención hacia la eliminación de la aceptación de conceptos sobrenaturales y / o metafísicos, que están más allá de la comprobación? Ésta es una tarea digna de su habilidad. Tales ideas todavía están minando el desarrollo de la razón humana. Los críticos podrían entonces estar trabajando conjuntamente con nosotros que estamos profundamente preocupados por explicar las creencias  fundadas en la evidencia física.

 

Las buenas noticias son que esa crítica pública de la Hipótesis del Antiguo Astronauta parece estar menguando. Esto no quiere decir que un marco mental negativo no sea básico para el pensamiento de nuestros críticos. ¿Recuerda la exhibición, el año pasado, de la película de von Däniken, Chariots of the Gods? Los misterios continúan. No había el tono y el griterío que siguieron a sus primeras publicaciones. Y gracias a los continuados y admirables esfuerzos de A.A.S.R.A., hay una mayor aceptación acerca de la posibilidad de visitas en el pasado. Lo que parece estar teniendo lugar es que grandes segmentos de la sociedad han dejado de ser escépticos sobre la posible existencia de extraterrestres. Después de todo, el gobierno y los renombrados científicos están deseosos de gastar nuestro duramente ganado dinero para conseguir  un contacto con ellos. Obviamente, este no es más que un corto paso en la lógica, en las mentes de nuestros compañeros en las que los astronautas antiguos probablemente existan. Si nosotros no estamos solos, y si el hombre es una especie joven en relación a la edad del Universo, y si el Universo tiene de 10 a 15 mil millones de años, seguramente la evolución podría haber tomado su curso en otros planetas distantes unos cientos o incluso miles de millones de años antes de que el hombre apareciera en escena en la Tierra. Esto se hace  particularmente evidente en el hecho de que hay una alta  probabilidad de que existan billones de otros planetas, habitables e inhabitables, que pasaron por un proceso evolutivo cientos de millones de años antes de que la Tierra incluso se hubiese formado.

 

Pero la presencia de planetas no es la única condición necesaria para la evolución de la vida. Ciertas condiciones naturales son necesarias para comenzar y sostener la evolución de la  vida como nosotros la conocemos. Los mismos químicos necesarios para que la vida evolucione deben, primero,  poder desarrollarse. Un planeta debe ser lo bastante grande y su gravedad  la suficiente para impedir que la atmósfera escape. La proximidad de un planeta a un sol determina la intensidad del movimiento molecular, por lo tanto, la densidad, presión, y estabilidad de una atmósfera hace a la capacidad del planeta de conservarlo. Es crucial que fuera de la materia inorgánica, los ingredientes para la vida puedan evolucionar en las proporciones correctas de químicos tales como el anhídrido carbónico, oxígeno, agua, y aminoácidos. Los componentes que dañan a la vida no deben estar extensivamente presentes. A partir de este surgimiento de la vida, el desarrollo de civilizaciones inteligentes y tecnológicamente avanzadas capaces de emprender el vuelo espacial intergaláctico  se da aproximadamente en un tercio de mil millones de planetas solo en nuestra galaxia, según una estadística. Es más, millones de esas civilizaciones superan a la nuestra en edad por cientos de miles, si no millones, de años.

 

Tales civilizaciones con una historia de ciencia que supera a la nuestra por lejos serían sin duda capaces de terraformar a los planetas muertos o por lo menos de crear ambientes artificiales que los sostendrían indefinidamente a medida que una generación tras otra recorre toda la galaxia. Si nosotros podemos hacerlo en una plataforma espacial, seguramente ellos pueden hacerlo en planetas yermos y  naves espaciales generacionales. Sin embargo se plantea la pregunta, “¿Dónde está la evidencia de que algo de esto haya ocurrido alguna vez?”  

Incluso teniendo en cuenta esa pregunta,  tiene que haber una explicación para los registros literarios, pictóricos, y observacionales, existentes desde el pasado al presente en todo el mundo, de una tecnología superior de seres del espacio. Que nosotros no podamos tener una prueba concluyente no elimina la posibilidad y la evidencia circunstancial de que hemos sido visitados.

 

Sólo un escéptico cínico o irracional podría ser lo bastante irresponsable o ilógico como para  sugerir que todas estas demandas surgidas de la observación deben atribuirse a la locura, fantasía, e imaginación. De tales críticos sólo podemos decir, con pesar, que “usted puede llevar un caballo hasta el agua pero no puede hacerle beber."

 

 

EL AUTOR es doctor en filosofía egresado de la Columbia University (EUA). Es fundador y presidente de The National Council for Critical Analysis, y editor de The Journal of Critical  Analysis y The Journal of Pre-College Philosophy. Ha publicado gran número de libros y artículos, algunos de ellos relacionados con la hipótesis del antiguo astronauta.

 

© Pasqual S. Schievella – Derechos reservados.

Traducido y publicado con autorización expresa del autor.

 

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