Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 
EL CASO DEL ELEFANTE DESAPARECIDO
Se trata de una rara pieza de museo vinculada al posible origen africano de los olmecas  

ZECHARIA SITCHIN
ZECHARIA SITCHIN
EUA
www.sitchin.com

 

 

Las ruinas y restos de las civilizaciones pre-colombinas de México cautivan, intrigan, fascinan y desconciertan. De esas primeras y más antiguas, aquellas del pueblo Olmeca son las más enigmáticas – por desafiar a los eruditos de hoy en día a explicar cómo vino gente desde África y se estableció y prosperó en esta parte del Nuevo Mundo, miles de años antes que Colón.
 


El descubrimiento

Sabemos cómo lucían ellos porque dejaron incontables esculturas, maravillosamente talladas en piedra, representándolos; algunas, de hecho, son retratos de líderes olmecas; colosales en tamaño, ellas inmortalizan en piedra lo que, para muchos, ha sido un antipático enigma.

                                       CABEZA OLMECA


La primera colosal cabeza de piedra fue descubierta en el estado mexicano de Veracruz en 1869. Su descubridor lo anunció en el Boletín de la Sociedad Geográfica y Estadística Mexicana como “una magnífica escultura que asombrosamente representa a un etíope”. El informe incluía un dibujo mostrando claramente los rasgos negroides de la cabeza de piedra; y que condenó el descubrimiento al olvido...
 


El re-descubrimiento

No fue hasta 1925 que la existencia de los olmecas fue reafirmada cuando un equipo arqueológico de la Universidad de Tula encontró otra gigantesca cabeza de piedra en el colindante estado mexicano de Tabasco; medía más o menos ocho pies y pesaba unas veinticuatro toneladas.

Con el tiempo, muchas más de tales colosales esculturas han sido halladas; ellas represen-tan inconfundiblemente a diferentes individuos llevando cascos; también claramente representan, en cada caso, una persona con facciones africanas – negros africanos.
 
 De descubrimiento arqueológico seguido de descubrimiento arqueológico, se hizo evidente que en una vasta área central de México, que se extiende desde la costa del Golfo a la costa del Pacífico, estos “Olmecas” construyeron importantes centros urbanos, fueron los primeros en Mesoamérica en tener un calendario y escritura jeroglífica, y se ganaron a estas alturas el reconocimiento como Civilización Madre de Mesoamérica.
 

 

El desagradable problema

El problema que esto planteó fue de dos clases: No sólo el asunto de negroides africanos cruzando de alguna manera el océano Atlántico y estableciéndose en el Nuevo Mundo antes que otros; sino también la increíble antigüedad de tal arribo. Este problema fue abordado primero diciendo que los olmecas aparecieron después de otros pueblos más famosos tales como los mayas; admitiendo de mala gana por entonces tempranas fechas antes de Cristo – 250 años a.C., luego 500 a.C., luego 1250 a.C., incluso hasta 1500 a.C.

Frente a tal evidencia, la solución fue negar que éstos fueran africanos...Todavía ahora un renombrado especialista, escribiendo en el catálogo oficial del Museo de Antropología de Jalapa, consigna respecto a los individuos representados en las esculturas: “a pesar de la general similitud de rasgos – narices chatas con ensanchados orificios y gruesos labios (llevando a algunos a pretender equivocadamente un origen africano para los olmecas),” etc.

Así que: ¡“A pretender equivocadamente un origen africano para los olmecas”!

Y esto me lleva a EL Caso del Elefante Desaparecido.
 


Un elefante entre las ruedas

Jalapa, una joya de ciudad, está aproximadamente a dos horas en auto desde Veracruz (donde el conquistador español Hernán Cortés desembarcó en 1519). Su museo es segundo sólo ante el célebre de Ciudad de México; pero a diferencia del de Ciudad de México el cual exhibe artefactos de todo el país, el de Jalapa expone sólo los descubiertos en la zona – predominantemente olmecas.

Dramática y eficazmente expuestos en un escenario innovador, el museo cuenta con varias colosales cabezas de piedra así como otras esculturas. Se exhiben también pequeños objetos hallados en sitios olmecas; entre ellos, en un escaparate especial, están lo que son considerados “juguetes” olmecas. Ellos incluyen animales montados sobre ruedas – una visual y evidente negación a la común afirmación de que a la gente de Mesoamérica (y América en general) le era desconocida la rueda.

E incluidos en el mismo escaparate había elefantes – “juguetes” hechos de arcilla.
 


Desaparecido - ¿Cómo y por qué?

Yo, y algunos de mis admiradores que me acompañaban, los vimos en anteriores visitas al museo.

PERO cuando yo (y de nuevo algunos de mis admiradores conmigo) estuve ahí recientemente – en diciembre de 1999 – ¡los elefantes no estaban a la vista en ninguna parte!

Podría no encontrar a nadie con autoridad para obtener una explicación. Pero que los elefantes estuvieron una vez ahí era un hecho verdadero, aquí está una fotografía de uno, tomada en una visita previa:


Ahora, he aquí la importancia de este pequeño artefacto: No hubo, y nunca ha habido elefantes en las Américas. Hay y hubo elefantes en África. Y una representación de un elefante podría haber sido hecha sólo por alguien que ha visto a un elefante, esto es ¡alguien que ha estado en África!
 
 En éste y otros museos visitados después en diciembre de 1999, los guardias han afirmado que objetos que yo deseaba señalar y que fueron pues reseñados en mi libro Los Reinos Perdidos (The Lost Realms) de algún modo desaparecieron, prestados para una exhibición en el extranjero.

Quizá. Pero que una tan difícil-de-explicar representación de un elefante sea seleccionada para destacar la herencia antigua de México, es inverosímil o altamente significativo.

Supongo que uno tendrá que revisitar Jalapa y averiguar si el pequeño elefante ha vuelto entre los juguetes.

 


 

 

 

EL AUTOR es periodista, escritor y lingüista experto en hebreo antiguo y otras lenguas semíticas y europeas. Pionero en la investigación de la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres y profundo conocedor del Antiguo Testamento y de la historia y arqueología del Cercano Oriente, es el autor de la mundialmente exitosa serie Crónicas de la Tierra, que inició con el best seller El 12vo.Planeta. Su último libro en español es El Libro Perdido de Enki.

 
© Z. Sitchin 2000 – Reproduced by permission.
Traducido y reproducido con permiso expreso del autor.

Prohibida su reproducción sin autorización previa del autor.