Publicación exclusiva sobre la hipótesis de las paleovisitas extraterrestres
CONTCTO
 

EXISTE NUMEROSA EVIDENCIA DE UNA GUERRA NUCLEAR PREHISTÓRICA

Las antiguas épicas indias, en especial

el Mahabharata, documentan una

devastación nuclear prehistórica que

diversos estudios están verificando.


BRAD STEIGER

BRAD STEIGER

EUA

www.bradandsherry.com

 

 

“Entonces el Señor hizo llover del cielo sobre Sodoma y Gomorra 

azufre y fuego… y arrasó estas ciudades….”  (Génesis 19:24.)

 

 

Mi artículo anterior (¿Una guerra nuclear prehistórica?), en el que yo reflexionaba sobre mi libro Worlds Before Our Own  (Mundos antes del nuestro), provocó docenas  de preguntas de los lectores. Algunos decían que uno de los canales de cable – unos pensaban que era History Channel ; otros, Discovery; y otros más, National Geographic - había presentado “la prueba” de que el “el vidrio verde fundido” que se encuentra en varias áreas había sido creado por ondas expansivas de meteoritos en lugar de guerras nucleares prehistóricas.

 

 

Yo sigo abierto a las muchas teorías sobre la prehistoria de la Tierra. Uno de esos individuos movido a escribirme, que tenía la ventaja de haber leído Worlds Before Our Own, dijo que yo presento “en un estilo claro y lúcido, información que involucra hallazgos arqueológicos anómalos sin la hipérbole usualmente asociada con este tipo de material.”

 

Aunque los trozos de “vidrio verde fundido” puedan en ciertos casos haber sido causado por las ondas expansivas de los meteoros, yo me pregunto si tal fenómeno natural pudo haber creado la totalidad de los veintiocho campos de piedras ennegrecidas y hechas añicos que cubren tanto como 7.000 millas cada uno en Arabia occidental. Las piedras están densamente agrupadas, como si fueran restos de ciudades, de bordes afilados, y quemadas a negro. Los expertos han decretado que ellas no tienen origen volcánico, pero parecen datar de la época cuando se pensaba que Arabia era una tierra exuberante  y fructífera que de repente se agostó en un desierto instantáneo.

 

Lo que hoy conocemos como el Desierto del Sahara fue alguna vez una región tropical con densa vegetación, lluvia abundante, y varios ríos grandes. Los científicos han descubierto áreas del desierto en que las tierras que otrora conocieron la influencia del arado y del agricultor están ahora cubiertas por una fina capa de arena. Los  investigadores también han encontrado un enorme depósito de agua debajo del área reseca del desierto. La fuente de tal gran depósito de agua sólo podría ser las copiosas lluvias del período de tiempo anterior al que una ardiente devastación consumiera la exuberante vegetación del área.

 

El 25 de diciembre de 2007, fue confirmado por un científico francés que las excavaciones en el área de Khamis Bani Sa'ad , en el distrito de Tehema de la provincia de Hodeidah, han producido más de mil piezas arqueológicas poco comunes que datan del  300.000 a. C. Antes de un dramático cambio de clima, los habitantes de esa época habían sido pescadores y habían domesticado varios animales no encontrados más en la región, incluso una especie de caballo comúnmente encontrada sólo en Asia Central.

 

La China Roja ha realizado pruebas atómicas cerca del lago Lob Nor, en el Desierto de Gobi, que han dejado grandes territorios del área cubiertos con arena vítrea. Pero el Gobi tiene cantidad de otras áreas de arena vidriada que han sido conocidas por miles de años.

 

Albion W. Hart, uno de los primeros ingenieros en graduarse del Massachusetts Institute of Technology, fue asignado a un proyecto en el interior de África. Mientras él y sus hombres estaban viajando hacia una región casi inaccesible, tuvieron que cruzar primero una gran extensión del desierto. En ese momento, él quedó perplejo y sin lograr explicar un área enorme de vidrio verdoso que cubría las arenas hasta donde se podía ver.

 

"Más tarde, durante su vida", escribió  Margarethe Casson en Rocks and Minerals (No. 396, 1972)," él pasó por el área de White Sands después de la primera explosión atómica que hubo allí, y reconoció el mismo tipo de fusión de sílice que había visto cincuenta años antes en el desierto africano.”

 

En 1947, en el valle del Éufrates al sur de Irak, donde ciertas tradiciones ubican el Jardín del Edén y donde los antiguos habitantes de Sumer encontraron al dios-hombre  Ea, las excavaciones exploratorias desenterraron una capa de vidrio verde fundido. Los arqueólogos no pudieron dejar de notar el parecido que tenía ese milenario vidrio fundido con el suelo de White Sands, Nuevo México, después de que las primeras explosiones nucleares en tiempos modernos fundieron arena y piedra.

 

En los Estados Unidos, el Desierto de Mojave tiene grandes áreas circulares o poligonales que están cubiertas por una substancia dura muy semejante a vidrio opaco.

 

Mientras estaba explorando el Valle de la Muerte en 1850, William Walker afirmó haber descubierto las ruinas de una antigua ciudad. Un extremo de la gran construcción dentro de los escombros había tenido sus piedras fundidas y vitrificadas.

 

Walker prosiguió diciendo que toda la región entre los ríos Gila y St. John estaban punteados con ruinas. En cada una de las antiguos poblaciones él había encontrado evidencia de que ellas habían sido quemadas por un fuego lo bastante intenso como para haber licuado la piedra. Los bloques de pavimentación y las casas de piedra habían sido escindidos con grandes grietas, como marcadas por alguna gigantesca cuchilla de fuego.

 

Quizás incluso más que las grandes áreas de vidrio verde fundido, a mí me intriga la evidencia de ciudades y fortificaciones vitrificadas, como aquellas descubiertas por Walker.

 

Hay antiguas fortificaciones y torres en Escocia, Irlanda e Inglaterra, en que las construcciones de piedra han sido calcinadas debido al gran calor que se les hubo aplicado. No hay manera alguna de que un rayo pudiera causar tales efectos.

 

Otras fortificaciones que van desde las Lofoten Islands al norte de Noruega hasta las Canary Islands al noroeste de África se han convertido en “fortificaciones fundidas”. Erich A. von Fange comenta  que “la rocas amontonadas en sus paredes circulares se han convertido en vidrio… por algún intenso calor.”

 

Catal Huyuk, en Turquía, considerada una de las ciudades más antiguas del mundo, parece, según la evidencia arqueológica, haber sido totalmente civilizada y luego, de repente, haberse extinguido. Los arqueólogos se sorprendieron al encontrar espesas capas de ladrillo quemado en uno de los niveles, llamado Vla. Los bloques se habían fundido juntos por tan intenso calor que los efectos habían penetrado hasta una profundidad de más de un metro  por debajo del nivel de los suelos donde la tierra se carbonizó, al igual que los restos de esqueletos y las ofrendas de enterramiento que había con ellos. Toda descomposición bacterial fue detenida por el tremendo calor.

 

Cuando un gran zigurat de Babilonia fue excavado, presentó la apariencia de haber sido castigado por un terrible incendio que lo desmoronó hasta los cimientos. En otras partes de las ruinas, grandes secciones del enladrillado han sido abrasadas hasta un estado vitrificado. Varias masas de ladrillos han sido derretidas hasta un estado completamente líquido. Incluso se han encontrado grandes rocas vitrificadas cerca de las ruinas.

 

Las construcciones reales del norte de Siria, conocidas como Alalakh o Atchana, fueron quemadas por completo, tanto que el núcleo mismo de las gruesas paredes era de desmenuzables ladrillos de barro de color rojo brillante. El lodo y el revoque de yeso de la pared se habían vitrificado, y los bloques de basalto estaban, en algunas áreas, realmente derretidos.

 

Entre el Río Ganges de la India y las colinas de Rajmahal  hay ruinas que contienen grandes masas de piedra que se han fundido y ahuecado. Ciertos viajeros que se han aventurado hasta el corazón de los bosques indios han informado sobre ruinas de ciudades en las cuales las paredes se han convertido en grandes trozos de cristal, debido a algún intenso calor.

 

Las ruinas de Siete Ciudades, localizadas cerca del Ecuador en la Provincia de Piaui, Brasil, parecen ser la escena de un monstruoso caos. Ya que no hay todavía ninguna explicación geológica que haga encajar la evidencia ante los arqueólogos, algunos de aquellos que han investigado el sitio han dicho que la manera en que las piedras han sido secadas, destruidas, y fundidas hace pensar en imágenes de Sodoma y Gomorra.

 

Investigadores franceses descubrieron evidencia de una prehistórica reacción nuclear espontánea en la mina de Oklo, Pierrelatte, en Gabón, África. Los científicos encontraron que el mineral de esta mina contenía proporciones anormalmente bajas de U235, como sólo se encuentra en el combustible de uranio vaciado tomado de los reactores atómicos. Según quienes examinaron la mina,  el mineral también contenía cuatro raros elementos similares en forma a aquellos encontrados en el uranio vaciado.

 

Aunque el mundo moderno no experimentó el poder atómico hasta los años cuarenta, hay una cantidad asombrosa de evidencia de que los efectos nucleares pudieron haber tenido lugar en tiempos prehistóricos, dejando atrás arena fundida en vidrio en ciertas áreas del desierto, fortificaciones con parte de sus paredes de piedra vitrificadas, restos de ciudades antiguas que fueron destruidas por lo que parecería haber sido un extremo calor que está más allá del que podían provocar las antorchas de los ejércitos primitivos. En cada caso, los arqueólogos especializados y experimentados que descubrieron tales hallazgos anómalos han enfatizado el punto de que ninguna de estas catástrofes hubo sido causada por los volcanes, por rayos, colisión de cometas, o por conflagraciones hechas por la humanidad.

 

 

 

EL AUTOR  es escritor. Ha publicado hasta hoy más de 2.000 artículos y 165 libros, muchos de ellos relacionados con los grandes misterios de la humanidad, tales como Atlantis Rising y Worlds Before Our Own. Su trabajo ha sido premiado en diversas ocasiones por diferentes instituciones culturales.

 

© Brad Steiger – Derechos reservados.

Traducido y publicado con autorización expresa del autor.

 

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