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Viajar a Egipto es encontrar un lugar que te asombra
constantemente. Sus pirámides, sus templos, sus escrituras
jeroglíficas, su arte, su Río Nilo donde otrora grandes
faraones que construyeron la historia lo recorrieron; sus
desiertos, sus ciudades y su gente, que es muy amable para
quienes las visitamos y exploramos a lo largo y ancho del
país.
La historia de príncipes, princesas, reinas y reyes, las
conocemos a través de los escribas, quienes eran las
personas que relataban vivencias y experiencias personales.
Es a través de estos escritos que conocemos historias
fantásticas de vida, de luchas, de batallas, de cazas, de
ceremonias y también hallamos plasmado en estos documentos y
distintas piezas la vivencia de extraños fenómenos aéreos
que los tuvieron como protagonistas.
El Papiro Tulli
Este papiro es un viejo manuscrito que adquirió el nombre de
su comprador, Alberto Tulli, Conservador Jefe de la sección
egipcia del Museo del Vaticano durante la década de 1930.
Este manuscrito está escrito en grafía hierática, una
variante cursiva del jeroglífico. Mide 20 x 18 centímetros.
De acuerdo a lo desarrollado en el mismo, podría remontarse
al reinado del faraón Tutmosis III. Pero, ¿qué es lo que ha
hecho tan famoso al mismo? Es simplemente la aparición –de
acuerdo a lo escrito - de extraños círculos de fuego que
surcaron los cielos en el Antiguo Egipto.
Pero volvamos a Tulli.
Ya dijimos que fue adquirido por Alberto Tulli, quien lo
compró en 1934 a un anticuario por una cifra desconocida. Al
morir, todos sus bienes, inclusive el papiro, pasó a manos
de su hermano, el sacerdote Gustavo Tulli. Y es a partir de
aquí que se pierde el rastro del mismo.
En septiembre de 1957 aparece la primera traducción en
español del mismo, tomado de la revista norteamericana
Doubt, en su número 41 de 1953, desarrollado por Tiffany
Thayer.
Boris de Rachewiltz, fue otro autor que estudió y publicó
posteriormente el mismo. Es autor de varios trabajos y
estudios acerca de Egipto.
Respecto al papiro, presenta varias lagunas o espacios en
blanco debido a la faltante de algunas piezas del mismo, no
obstante se puede remontar a la época de Tutmosis III.
El Papiro de Tulli dice lo siguiente, tomando como
referencia la edición del texto jeroglífico aparecido en la
revista I Misteri en su número 9, año 1, de noviembre
de 1995:
“En el año 22, tercer mes de la estación de peret (la
germinación) en la hora sexta del día (14 h.) [...] dos
escribas de la Casa de la Vida vieron un círculo de fuego
que estaba viniendo por el cielo. No tenía cabeza. Su olor
era desagradable. Entonces, ellos tuvieron miedo y huyeron,
[...] y fueron a decírselo a Su Majestad. Todo está recogido
en la Casa de la Vida. Su majestad reflexionó sobre lo que
había pasado. Han transcurrido muchos días después de lo
ocurrido [...] Son numerosos al igual que todo [...] Ellos
brillan en el cielo como el sol lo hace sobre las cuatro
columnas que sujetan el cielo. [...] Entonces los círculos
de fuego [...] El ejército del rey estaba (en aquel lugar) y
Su Majestad los vio (con sus propios ojos). Esto sucedió
después de la hora de la última comida. Allí arriba (en el
cielo), ellos se marcharon hacia el sur. Del cielo [...]
algo inaudito desde el comienzo de los tiempos. Su majestad
colocó incienso para apaciguar a Amón Ra, Señor de las Dos
Tierras [...] en un documento de la Casa de la Vida [...]
eternidad".
¿Qué es lo que relataron los escribas? ¿Círculos de fuego
sobrevolando el Antiguo Egipto?
Dos escribas ven un círculo de fuego que surcaba el cielo,
se atemorizaron y huyeron. Días más tarde “...muchos días
después...” numerosos círculos de fuego y muy
brillantes como el Sol vuelven a cruzar el cielo, siendo
observado por todo el ejército y el rey, desapareciendo
hacia el Sur:
“...han transcurrido muchos días... son numerosos...
ellos brillan en el cielo... los círculos de fuego... el
ejército del rey... y su Majestad los vio... ellos se
marcharon hacia el sur...”.
El Papiro de Tulli es sin duda un testimonio veraz de los
hechos vividos. Pero, ¿dónde se encuentra hoy?
A la fecha nadie lo sabe, se ha perdido el rastro e
inclusive ya no figura dentro de la colección egipcia del
Museo del Vaticano. Simplemente ha “desaparecido”.
¿Por qué?
Este
papiro ¿indicaría el testimonio escrito más antiguo acerca
de la aproximación de fenómenos OVNI en la antigüedad?
Muchos investigadores y estudiosos consideran que así es, ya
que se descarta totalmente que haya sido un fenómeno
natural.
El Cuento del náufrago (o el Papiro de Leningrado 1115)
Otro de los testimonios escritos que hallamos es el famoso
Cuento del Náufrago expuesto en el Museo de Moscú.
Este aparece en el Museo Imperial de San Petersburgo,
desconociéndose al igual que otros documentos y piezas, cómo
pudo haber llegado allí. Su fecha se remonta al año 2000
a.C.
Describe en 190 líneas las peripecias de un hombre, único
sobreviviente de un naufragio, que es llevado por las olas
producto de una gran tormenta a una isla de grandes riquezas
donde reinaba una gran serpiente de más de 15 metros de
longitud. Según el propio testimonio, brillaba como el oro,
y sus cejas eran lapislázuli.
Allí le cuenta como toda su familia había muerto producto de
la colisión de una “estrella” que cayó del cielo,
pereciendo todos los miembros de la familia y provocando un
gran incendio.
Las líneas 129-130 del papiro dice: “aja seba jau”,
que significa “entonces una estrella cayó…”
Algunos estudiosos consideran que quizá haya sido un
meteorito, y por la falta de conocimiento del mismo, el
escriba lo identificó como “estrella”, ab3 (seba).
Otros ven aquí la presencia de un objeto que cayó del cielo
o un tripulante cubierto de algo ¿metálico?, ya que
se lo describe brilloso como el oro.
No se trataría de ningún meteorito o fenómeno natural.
Sin duda “algo” físico había allí, y no de
características naturales.
Al final de este papiro, sus dos últimos ideogramas están
identificados con una estrella de cinco puntas y un disco
solar, haciendo alusión a algún fenómeno astronómico.
¿Qué fenómeno realmente describe este documento?
La Estela de Gebel Barkal
La Estela es una losa que fue descubierta entre unos
escombros frente a una columna del primer patio (B501) del
gran Templo de Amón, al pie de la montaña de Gebel Barkal.
Es uno de los lugares más importantes de la época Tardía de
Egipto, siendo la parte más antigua del templo realizada
quizá por el faraón Tutmosis III en la Dinastía XVIII,
cronológica a la fundación de Napata, llegando a su declive
en la época de la Dinastía nubia XXV.
La estela se encuentra hoy en el Museo de Jartum, en Sudán
pudiendo ser observado por toda persona.

Toda esta región es de muy difícil acceso y de tránsito
casi imposible. El desierto de Bayuda, zona de la montaña de
Geber Barkal, está en permanente búsqueda y exploración.
Fueron muchos los investigadores y arqueólogos que se han
perdido en el desierto, hasta inclusive han encontrado la
muerte, como ha sucedido con un grupo de funcionarios
sudanos que perecieron en este lugar.
La estela mide 173 centímetros de alto, 97 de ancho y 15 de
grosor. Es de granito gris procedente de la tercera Catarata
de Tombos. Le falta una parte a la esquina inferior derecha
y se encuentra algo desgastada. En su parte superior existe
una ofrenda donde aparece Tutmosis III haciendo una libación
a Amón, protegido por un gran disco solar alado por dos
serpientes tras sus alas. Aquí se destacan las campañas del
faraón en Asia y la glorificación del dios Amón protector de
Tutmosis III. Se detalla una fecha, el año 47, 3 mes de la
inundación, día 10 bajo la Majestad de Horus.
Aproximadamente el 23 de agosto de 1457 a.c.
Pero lo más destacado lo encontramos durante su campaña en
Nubia, en las líneas 33, 34, 35 y 36 del texto se describe
la aparición de una “estrella luminosa” que apareció
en el campo de batalla, se detiene y luego desaparece en el
horizonte.
George Reissner publicó en 1933 este documento para la
revista egiptológica Zeitschrift fur Agyptischen Sprache
und Altertumskunde , en su edición número 69.
“(33) [faltan 16,85 centímetros] "Escuchad, ¡oh pueblo de la
Tierra del Sur!, que estáis [viviendo] en la Montaña Sagrada
llamada "Trono de las Dos Tierras" entre las gentes [¿de
Egipto?] [aunque esta tierra] era desconocida. Conoced el
milagro de Amón Ra, en presencia de las Dos Tierras. Algo
que nunca ha sido visto. (34) [faltan 18 centímetros]
[...¿Los guardas?] estaban viniendo con el fin de hacer por
la noche (el cambio regular de) la guardia. Había dos
guardias (sentados uno frente a otro). Una estrella vino
aproximándose desde el sur. El hecho nunca había sucedido.
[La estrella] se colocó sobre ellos y ninguno entre ellos
pudo permanecer (allí). (35) [faltan 19,75 centímetros] Se
giró como si nunca hubieran existido, y entonces ellos
cayeron sobre su sangre. Ahora [la estrella] estaba detrás
de ellos (iluminando) con fuego sus rostros; ningún hombre
entre ellos pudo defenderse, ninguno miró alrededor. Ellos
no tenían más caballos ya que (éstos) atemorizados habían
huido a la montaña. (36) [faltan 20,75 centímetros] [Tal es
el milagro que Amón hizo por mí, su amado hijo] con el fin
de hacer ver a los habitantes de las tierras extranjeras el
poder de Mi Majestad".
En este documento encontramos que Reissner sólo se limitó a
describir este evento extraordinario como “El Milagro de
la Estrella”.
Para la egiptóloga Bárbara Cumming considera que “la
naturaleza exacta de este milagro es incierta. Por la
descripción parecería haber sido un meteorito…”.
Para otros como Serge Sauneron considera en el
“Diccionario de la civilización egipcia” que se trató
del Cometa Halley, que pudo haber sido visto en el año 1465
a.C. durante el reinado de Tutmosis III y también en el 1457
a.C. fecha de encabezamiento de la estela. Otros niegan
rotundamente esto, como Dimitri Meeks quien considera por lo
repentino del fenómeno y el movimiento de la “estrella”
se trataría de un meteorito y no un cometa.
Por nuestra parte descartamos que haya sido un cometa o un
meteorito.
¿Qué meteorito puede realizar movimientos determinados, se
detiene sobre un grupo de personas y luego sigue su
trayectoria?
Sin duda esta “estrella” tan bien descripta por el
escriba poseía “movimientos inteligentes”.
En la línea 34 esta “estrella” se detiene
permaneciendo inmóvil a poca altura sobre el grupo de
personas. ¿Qué meteorito o cometa o estrella fugaz puede
hacer esto? Imposible.
En la línea 35 esta “estrella” estaba tan cerca que
iluminaba el rostro de las personas, es decir siguió
acercándose y en la línea 36 los caballos atemorizados
huyeron del lugar. “Algo” realmente había.
Por todo esto deducimos que lo observado por el faraón
Tutmosis III en Nubia fue la presencia de un fenómeno aéreo
No Identificado, comúnmente llamado hoy como OVNI, que
realizó movimientos y detenciones de carácter inteligente
y que fue interpretado por el escriba como una “estrella”
glorificando al poderoso dios Amón.
Se descarta totalmente cualquier fenómeno astronómico
natural.
La visión de Akhenatón
El período Amarna es una etapa de Egipto donde se
desarrollaron muchos cambios en distintos aspectos que
acontecieron en la sociedad egipcia.
Amenophis IV, es decir “Amón está en plenitud” luego
se convertiría en Akhenatón, “El que brilla por Atón”.
Fue quien convirtió o transformó la religión egipcia
adorando al Disco Solar y la energía que éste emanaba,
provocando grandes y graves diferencias entre los sumos
sacerdotes y el pueblo en general por la ruptura con el dios
Amón.
Akenathón reinó algo más de 17 años (aproximadamente
1364-1347 a.c.) fue acompañado por su bella esposa, la reina
Nefertiti , que significa “La Bella ha llegado” o “La
más Bella de las Bellas” , y tuvieron 5 hijas siendo una
de ellas Ankhes-en-pa-Amón “La que vive por Amón”,
posteriormente Ankhes-en-pa-Atón “La que vive por Atón”
la que se casaría con el famoso Faraón Niño, Tutankamón, “Símbolo
viviente de Amón”, y posteriormente transformado
durante este período en Tutankatón “Símbolo viviente de
Atón”.
Akhenatón fue quien fundó la ciudad de Akhetatón “El
Horizonte de Atón” o “La ciudad de la Luz” o “La
ciudad del Sol”, ubicada en la mitad de camino entre las
famosas ciudades de Menfis al norte y Tebas al sur, conocida
también con el nombre árabe de Tell-el-Amarna , El Amarna o
Amarna, conduciendo a unos 50.000 egipcios a la nueva
capital transformada de un desierto a un oasis. Este Faraón
es el autor de los famosos Himnos, El Gran Himno a Atón y el
Pequeño Himno a Atón.
Este es un período decisivo y enigmático dentro de la
Historia grande egipcia.
Cuentan las estelas que el Faraón fue testigo de la
aparición en el cielo de un “gran disco” y que éste
se posó en el desierto en el lugar exacto donde
posteriormente se erigiría la nueva capital egipcia.
Akhenatón interpretó esta visión como el lugar que el dios
Atón quería que se erigiera la nueva capital, fundando allí
Akhetatón, trasladando a miles de egipcios a ésta, cambiando
la religión por el tiempo en que reinó su mandato.
Akhetatón o “La ciudad o el horizonte del disco solar”,
es representado en el ideograma con el dibujo de un disco
solar sobre las montañas.
¿Qué vio el faraón Amenophis IV o Akhenatón? , ¿La
presencia de un Objeto Volador No Identificado -OVNI- que se
posa en pleno desierto de Egipto?
Las estelas confirman que el faraón fue “testigo” de
la aparición de un “gran disco” posándose en el
desierto. ¿Entonces?
Los propios papiros, documentos y estelas están allí,
describiendo estos extraños fenómenos que acontecieron en la
época de los antiguos faraones donde se detallan fenómenos
aéreos que bien pueden interpretarse como la presencia de
objetos de características inteligentes miles de años atrás,
en una época donde los grandes faraones reinaban uno de los
países más poderosos de la Tierra.
Aeromodelismo
del periodo faraónico
Otro de los aspectos a tener en cuenta en cuanto a la
presencia de fenómenos aéreos durante el período faraónico
la encontramos físicamente en el Museo Central de El Cairo.
Durante nuestra visita al mismo, que fuimos más de una vez
debido a la gran cantidad de piezas que presenta, llamó la
atención la correspondiente catalogada con el número 6347
bajo el nombre del “pájaro”. Pero veamos su historia.
Es el Dr. Khalil Messiha quien advierte en 1969 que la pieza
rotulada como pájaro 6347, que fuera hallada por el
arqueólogo francés Lauret en 1898 en una tumba de la región
de Sakkara, guardaba mucha semejanza con un avión actual.

Esta pieza mide 14 centímetros de largo por 18 de
envergadura. Es de madera de sicomoro y sus alas son
completamente lisas siendo su cola símil a una aleta elevada
verticalmente. Examinando el mismo se puede leer “PA-DI-IMEN”
que significa “Regalo de Amón”.
Viendo claramente esta pieza se advierte que no se trata de
ningún pájaro sino de un avión. Para ello el Dr. Messiha,
aficionado al aeromodelismo, construyó un modelo similar en
madera balsa y de las mismas características comprobando que
esta pieza podía volar varios metros.
Cabe aclarar que la misma dataría del Siglo II a.C.
Entonces, ¿cómo se explicaría la presencia de un avión
construido en la época faraónica?
Realizando un estudio más profundo de la pieza 6347 se
comprobó que la misma es totalmente aerodinámica y que el
diseño de sus alas es para crear un efecto de vacío, algo
similar a lo que se utilizó con el avión Concorde –
Caravalle para conceder un máximo nivel de elevación sin
freno.
El 23 de diciembre de 1971 se formó una comisión de estudio
integrado por los más destacados científicos y peritos
aeronáuticos para estudiar éste y otros pájaros que
acompañaban al mismo. El resultado fue esclarecedor: los
mismos no eran pájaros sino auténticos aviones capaces de
volar...
El 12 de enero de 1972 el gobierno egipcio ante tal
evidencia incuestionable inauguró en el pabellón de
antigüedades del Museo la “Primera Exposición de
Aeromodelismo del Período Faraónico”, presentando 14
modelos de aeroplanos realizados durante el período antiguo
egipcio.
Hace miles de años los egipcios construyeron estas piezas
producto de estudios aerodinámicos, tal y cual lo confirman
los hechos e investigaciones realizadas.
No sabemos cómo lo hicieron, pero sí sabemos que estas
piezas están hoy y pueden ser visitadas en el grandioso
Museo Central de El Cairo.
Durante décadas se presentaron las mismas como pájaros hasta
que se descubrió en base a estudios científicos que en
realidad eran modelos perfectos de aeroplanos desarrollados
en el período antiguo egipcio.
Entonces podemos decir, ¿aeromodelismo en el Antiguo
Egipto?, respondiendo que sí. Las piezas lo confirman.
El Canon Real de
Turín
El
Canon Real de Turín fue descubierto en el año 1822 por el
explorador italiano Bernardino Drovetti en la antigua ciudad
de Tebas.
El mismo consta de 160 fragmentos de papiro correspondiente
a 11 hojas ya gastadas por el correr del tiempo. Su
escritura es de tipo hierático y se estima que corresponde a
la época de Ramsés II (1290-1224 a.C.)
Este papiro tiene 1,7 metros de largo por 41 centímetros de
alto. Es muy importante porque contiene la más completa
Lista de Reyes egipcios que se conoce hoy en día, superando
al famoso Templo de Abydos.
El Papiro o Canon Real de Turín, también conocido como Canon
de Turín o Lista de Reyes de Turín, nos cuenta quiénes
gobernaron Egipto antes del primer faraón correspondiente a
la Dinastía I llamado Menes, hasta la XVII Dinastía. Allí
detalla quiénes reinaron Egipto, seres mitad hombres – mitad
dioses, a los que llamaron “Shemsu Hor” o “Compañeros
de Horus” gobernando durante 11.000 años.
Aquí
nuevamente nos encontramos con dataciones que hacen rever la
historia oficial acerca de la verdadera antigüedad de
Egipto.
Para Gastón Maspero, famoso arqueólogo francés, no duda que
la edad del Antiguo Egipto debe remontarse a muchos siglos
atrás de los que la historia oficial nos dice.
Lamentablemente falta el inicio y el final de este documento
a quien Jean Francoas Champollion, quien logró descifrar los
textos jeroglíficos a través de la Piedra Rosetta, y
posteriormente Gustavus Sayffarth, consideraron de suma
importancia al comprobar la lista de quienes reinaban desde
el origen mismo egipcio.
No se sabe de dónde el escriba copió estos datos,
pero el mismo es de un gran valor histórico. Maspero, a
quien nos referíamos anteriormente, consideraba que la
Región de Gizeh y los textos jeroglíficos de Sakara deben
remontarse también a fechas anteriores. En estos textos “los
resplandecientes” o “los brillantes” serían los
dioses que bajaron de las estrellas.
El Papiro o Canon Real de Turín es un documento que nos dice
que debemos retrotraer la historia de Egipto 25.000 años
atrás., en un período en que Egipto era gobernado por “los
brillantes” venidos de las estrellas.
¿Serán estos mismos dioses quienes vieron los antiguos
egipcios y que fueron reflejados en distintos papiros y
documentos y los que surcan también hoy en día aquella
región y todo nuestro planeta?
El
Canon de Turín puede verse en el Museo Egipcio de Turín,
Italia.
Fuentes de investigación:
- Luces
sobre los cielos de Amón,
de Nacho Ares, España.
- Aeromodelismo
en el Antiguo Egipto,
de César Reyes, Argentina.
- El
Proyecto Estelar en el Egipto Faraónico, de Guillermo Daniel Giménez,
Argentina.
- El
Papiro de los Dioses Resplandecientes, de Javier Sierra,
España.
- Investigaciones
propias de Guillermo Daniel Giménez desarrolladas en
diversos países de Europa y Egipto.
EL AUTOR
es Analista en Sistemas y especializado en estudios de
Ciencias Naturales. Investiga el fenómeno OVNI desde 1977.
Sus trabajos han sido
publicados en diversas revistas especializadas así como en
diferentes sitios web.
© Guillermo Daniel Giménez –
Todos los derechos Reservados
Publicado con permiso
expreso del autor
Prohibida su reproducción sin autorización del autor.
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